SÍNTOMA: es algo de lo que alguien sufre. Para quien lo padece es un extraño, es un “huésped inesperado”, es algo que irrumpe en la vida de una persona en un momento determinado, y sufre por ello,  es un mensaje, opaco para el sujeto que no lo reconoce como propio sino como algo ajeno a él. Los síntomas puede dejar marca en el cuerpo, como afecciones en la piel, el pelo, malestar en el pecho o en el estómago, o bien síntomas psicológicos, como dificultad para dormir, para concentrarse o para disfrutar de cosas que en momentos anteriores si se disfrutaba. Podemos distinguir dos tipos de síntomas:

Los síntomas egosintónicos que para el paciente en ocasiones resultan apetecibles o beneficiosos (“Beneficios secundarios” según Freud, es decir aquel beneficio que el paciente obtiene a través del padecimiento de la enfermedad que desarrolla, como por ejemplo recibir la atención de familiares y amigos cuando se está postrado en una cama). Los síntomas pueden ser también egodistónicos, y en este caso no resultan apetecibles para el paciente, generándole malestar e incluso dificultades para desarrollar una vida laboral, familiar o social con cierta normalidad.

En el síntoma, tanto para Freud, como para Lacan, hay un goce, el paciente goza del síntoma, y no quiere en el fondo (de manera inconsciente) desprenderse de él; por este motivo hay que respetar el síntoma de cada paciente, ya que el paciente extrae un beneficio del síntoma, y la cura, le supondría la emergencia de angustia o de una depresión.

Los síntomas en psicoanálisis tienen un lazo con el discurso, ya sea social o familiar. En el discurso familiar, el niño nace en una familia donde se transmiten cuestiones a nivel consciente, de una manera directa y manifiesta, y a nivel inconsciente, donde el niño percibe lo que hacen los demás, y los resultados de tales acciones. Las manifestaciones sintomáticas siempre tendrán un lazo con el “otro”. Los síntomas tienen un carácter de objeción, carácter rebelde porque objeta a un nivel inconsciente. El sujeto ignora que son sus síntomas está objetando a algo.

En palabras de Colette Soler: cuando hay un discurso común que es consistente, cuando en el discurso social funcionan algunos síntomas, es mas fácil que el inconsciente objete a eso de lo que se habla, a lo que se nombra.

El sujeto con síntomas padece de pasiones (Según Lacan: odio, amor, ignorancia, como no querer saber de la castración, de lo que nos falta). En cada síntoma hay algo de los afectos.

“Neuropsicosis de defensa” (Freud, 1985), aquí explica el mecanismo de los síntomas. Hay una memoria inconsciente, hay sucesos que producen un determinado afecto, que asociado a esa experticia genera un conflicto.La memoria no olvida, simplemente reprime. A través de la asociación, emergen los recuerdos reprimidos.

El sintoma se genera ante una representación inconciliable. La huella meümica y el afecto paralelo a la representación están presentes, ya no desaparecen. La solución es tratar de invertir esa representación intensa en una débil, y despegarla del afecto. La suma de excitación que ya no se necesita deberá emplearse igualmente.

En la histeria, la manera de volver inocua la representación inconciliable es pasar a lo corporal la suma de excitación: Conversión. Esta conversión podrá ser total o parcial, e irá sobre la inervación que se relacione con la vivencia traumática. Queda un significante reprimido, y el afecto asociado a lo que pasó tiene una salida a través de una manifestación corpor

En las obsesiones y fobias, no hay capacidad de conversión en la persona, y para defenderse de la representación inconciliable se trata de separarla del afecto que va adherido a la misma . La representación queda separada del afecto en la conciencia, pero su afecto que está liberado se adhiere a otras representaciones en sí inconciliables, y que en virtud de esa “falsa unión”, resultan obsesivas. Para el enlace secundario del afecto que ha quedado liberado, puede aprovecharse cualquier representación compatible con el afecto de esa misma cualidad, o bien que esté vinculado a la representación inconciliable. Se desplaza el afecto a otra escena, se pone el conflicto en otro lugar.

Es necesario diferenciar entre:

Obsesiones: hay una idea que se impone al sujeto, y un estado emotivo asociado a la misma. El estado emotivo puede ser el remordimiento, la cólera o la angustia. Las personas que dudan, lo hace de muchas cosas de manera simultánea, permanece el estado emotivo y lo que cambia es la idea, siempre se justifica el estado emotivo con lo que ocurre en la vida diaria

La obsesión se vuelve patológica cuando la emoción se hace permanente, y el origen de la obsesión ya no es el mismo, sino que se ha sustituido por otra cosa. Las ideas sustituidas corresponden a impresiones que el sujeto se esfuerza por olvidar , ya que para el resultan desagradables, y se reemplaza la idea desagradable por otra igualmente desagradable para asociarse con el mismo estado emotivo, este “falso enlace ” (Freud) entre el estado emotivo y la idea asociada, es lo que explica el contenido absurdo de las obsesiones.

El motivo de la sustitución es una acto de defensa del “Yo” contra la idea inconciliable.

Fobias: el estado emotivo es siempre la angustia, el miedo. Se pueden clasificar en dos tipos de fobias:

  • Fobias Comunes: Los miedos a cosas a las que casi todo el mundo teme un poco, como la oscuridad, las serpientes, la muerte… etc 
  • Fobias ocasionales: miedo a condiciones especiales que no asustan a la gran mayoría de la gente, como la agorafobia (miedo a no poder huir de un espacio o situación donde hay más gente), los ascensores, o el desplazamiento en ciertos medios como el avión.

En las fobias no se sustituye la idea. En el caso de la agorafobia queda el recuerdo una ataque de angustia que ocurrió en algún lugar, y lo que teme es que vuelva a producirse de nuevo y no poder escapar. Este estado de angustia no deriva de una recuerdo cualquiera, a este tipo de afección, Freud lo nombró “Neurosis de Angustia”.

Una fobia y una obsesión pueden combinarse, la fobia puede desarrollarse como síntoma de un estado de ansiedad, la idea que sustituye a la fobia y se asocia al miedo, se puede reemplazar por otra idea o por el procedimiento protector que alivia el miedo.

Las psicosis, el desestima la representación inconciliable junto co el afecto adherido y se comporta como si nunca hubiera comparecido, cuando esto se consigue, la persona se encuentra en una “confusión alucinatoria”.

El síntoma es una formación del inconsciente, es una condensación (mecanismo del inconsciente), en la que entran en juego varios deseos en conflicto. Este conflicto es estructural, y de ahí que, si curamos un síntoma, aparecen otros en su lugar, ya que los síntomas se desplazan. Por este motivo, desde la perspectiva psicoanalítica se trata de curar la estructura de la personalidad de cada sujeto, y evitar así que los síntomas vuelvan a aparecer.

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