En este post, vamos a analizar la estructura histérica a través de su particular estilo de comunicación característico:  

 

  • Estilo impresionista:este estilo de comunicación se basa en vivencias, sensaciones. El estilo de esta comunicación rechaza la posibilidad de establecer articulaciones y consideraciones reflexivas de tipo histórico. Omite toda consideración grupal, a los otros. Omite también consideraciones culturales o institucionales.

 

Shapiro (1965), también considera este estilo impresionista como característico de la estructura histérica planteando que el conocimiento impresionista se detiene ordinariamente ante lo obvio y lo que es visto de inmediato y con facilidad, tales como las sensaciones. Además de este estilo impresionista, Shapiro (1965), plantea que los pacientes histéricos tienen una relativa incapacidad para una atención y concentración certeramente enfocadas, que juega con el estilo impresionista un papel importante en el proceso recordatorio y el recuerdo de hechos. Esto quiere decir que en la estructura histérica el recuerdo algunas veces se presenta como confuso, no está claro, tallado con hechos, abarcando mayormente contenidos altamente cargados en el aspecto emocional.

 

  • Fragmentar el registro, los observables necesarios para evaluar el acontecer. En la transferencia, la histérica selecciona los datos y los ordena de un modo que lo único que queda es recibirlos para “condenar la injusticia” que le han hecho, como una manera de ver si el analista se pone de su lado o no. Solo reporta lo que está acorde a lo que ella quiere expresar, no hechos que pudiesen ser tomados en cuenta para analizar el relato desde otro punto de vista. Este estilo de comunicación hace difícil comprender realmente el caso, ya que la única “evidencia” o hechos que muestra la paciente son parcializados y siempre buscando que el analista se coloque de su lado. Muchas veces el analista tiene la impresión que el reportar los hechos objetivos podrían arruinar su historia, ya que puede ser analizable desde otro punto de vista en el que no necesariamente “el malo” sea el otro.

 

  • Tendencia a vivir emociones y a hacer vivir emociones antes que pensar significaciones:“estos son los hechos” y “los hechos hablan por sí solos”, es decir “las emociones hablan y no hay significaciones que aclarar ni que ampliar”. En el análisis, este estilo de comunicación apunta a un intento de provocar resonancia empática, hablando en un lenguaje de afectos.

 

Antes se comentó sobre la afectividad histérica, ahora se ahondará más desde Shapiro (1965). El pensamiento romántico que caracteriza a la estructura histérica se basa en lo vívido, lo colorido, lo cargado emocionalmente y lo emocionalmente excitante. Las personas histéricas se caracterizan también por una emotividad exagerada y poco convincente que llega a ser teatral, sin embargo, parecen sinceros; es decir, no parece un esfuerzo consciente para alcanzar un objetivo claro o producir algún efecto especifico, es decir, no están abiertamente conscientes que están actuando, es una ingenua teatralidad.

 

            Esta experiencia romántica, fantástica, insustancial y de carencia de hechos que tiene del mundo el histérico, se puede extender también a su experiencia de sí mismo. El histérico no parece vinculado a la sensación de su ser fáctico y de su historia, en convicciones firmes, en una experimentación del mundo aconteciente y objetivo, al contrario, fácilmente su conciencia es capturada por impresiones vívidas, apelaciones románticas, estados de ánimo propios pasajeros o personajes de fantasía que, por cualquier razón, le atraen.

 

Su conducta indica a veces cierta perdida del sentido de que las cosas “cuentan”, en ocasiones en que otros podrían ver el mismo acontecimiento como un asunto bien serio. Esto quiere decir, que como ya se ha dicho que la estructura histérica tiende a ser superficial en sus emociones, en sus vivencias y que no toma en cuenta hechos para respaldar su experiencia, también es común que se tomen los acontecimientos de su vida como algo ligero, como si fuese un juego en donde las cosas “no cuentan”, y muchas veces se encuentran en situaciones problemáticas por haber dicho o hecho algo que para el histérico “no cuenta” y otros lo valoran como un asunto serio. Esto se puede evidenciar en frases como “nunca pensé que pasaría en realidad”, “en realidad yo no quería significar las cosas que decía”. Su experiencia del mundo difusa, impresionista, la ausencia general de certera mirada y claro sentido de los hechos llanos, es lo que hace posible la elución de estos interrogantes. Esto es lo que los hace ingenuos, que no es ignorancia, sino una actitud ante la realidad. Esto también se relaciona con “la belle indiference”, esta actitud de indiferencia se extiende así a su experiencia de sí mismo, con la actitud de que las cosas realmente “no cuentan”.

 

            Entonces, se puede decir que las personas con estructura de personalidad histérica se caracterizan por una actitud superficial ante sus síntomas, ante los otros y ante su propia experiencia; ya que se enfocan en aspectos específicos como sensaciones, sentimientos, colores, estímulos vívidos, y no hay una integración de los hechos de su experiencia, por esto es que interpretan los acontecimientos desde lo afectivo, evitando lo racional.

 

Según Fiorini (2002), el estilo de comunicación histérico se puede explicar por que en la estructura histérica, el pensamiento está sumamente interferido en general por las presiones impulsivas, fundamentalmente por la gran presión que ejerce el principio de placer instaurado en conflictos edípicos y que interfiere los procesos secundarios de pensamiento. Fiorini plantea que ante este estilo de comunicación, el analista tiene que hacer minuciosas intervenciones o interpretaciones apuntadas a ayudar a la paciente a integrar maneras de pensar, maneras de percibir los hechos y de comunicarlos. Por ejemplo: ¿Qué antecedentes hay?, ¿Qué ha pasado antes?

 

            La estructura psicodinámica profunda histérica, nos remite a una situación edípica infantil que supone relaciones de conflicto muy intensas en el triangulo edípico. Esta situación se caracteriza por identificaciones distribuidas a lo largo de este triangulo edípico, juego de los conflictos entre una figura idealizada del hombre, una figura idealizada de la mujer que está en pareja con ese hombre y una figura denigrada de una tercera, como mujer excluida de esa pareja. En los pacientes histéricos, esta situación edípica se repite en diversas ocasiones y con diversas personas, lo que se le llama comúnmente “triangulaciones”

 

Otro aspecto que según Fiorini es importante de analizar, es la angustia en la histeria. Se puede decir que la angustia en la histeria gira alrededor de angustias de castración. Sus ansiedades oscilan alrededor de una oposición fundamental entre vivir la castración o colocarse en una posición fálica omnipotente que la rescate de la experiencia y de las fantasías de castración; como figura idealizada de la mujer que es pareja del hombre idealizado, fálica, potente o como la figura denigrada de mujer excluida, la víctima.

 

En el abordaje con el paciente histérico, habrá que hablar de ese triangulo, de las posiciones de idealización y denigración que ella internamente vive, según se sienta incluida o excluida de esa pareja.

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