1.- Lo imaginario para Lacan es la construcción del Yo, a partir del estadio del espejo. Es la diferenciación del individuo frente a otro individuo, es la capacidad de prestigio del yo, la parte narcisista de cada uno, el yo busca la satisfacción de la pulsion.

Es el ejemplo del pájaro petirrojo, que se diferencia de otro petirrojo y para ello, marca su territorio (seminario 3).

2.- Lo simbólico: Los significantes escuchados por el niño, lo que le dicen desde que es pequeño, la manera en la que los adultos que le rodean se dirigen a él. El niño aprende quién es a partir de lo que los otros le dicen. “El inconsciente se estructura como un lenguaje”. Forma parte la cultura donde se inserta el sujeto.

3.- Lo real: lo que no se puede nombrar. Lo real representaría precisamente lo excluido de nuestra realidad, al margen de lo que carece de sentido y no logramos situar o explicar.

Lo que comúnmente llamamos “realidad” es como una amalgama entre lo simbólico y lo imaginario: es imaginario en la medida en que estamos situados en el registro especular y el Yo nos brinda racionalizaciones de nuestros actos, y es simbólico  en la medida en que la mayoría de las cosas que nos rodean tienen un sentido subjetivo para nosotros.
Los objetos cotidianos son simbolizados por cuanto quieren decirnos algo, portan una significación propia de cada sujeto.

El objeto a, no es lo imaginario, pero “es un hecho que se imagina, se imagina con lo que se puede, a saber, con lo que se chupa, lo que se caga, lo que hace la mirada, lo que domina (“dompte”) la mirada en realidad, y la voz”. Pero el hecho de que se imagine no le quita nada de su alcance de “topos”. En suma, el objeto a presenta dos caras. Por un lado “se imagina con lo que se puede”. Pero por el otro “es tan real como resulte posible, por el solo hecho de que se escribe.

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