Hoy, desde equilibrio y mente, una paciente que acudió a consulta durante varios años, ha decidido compartir su experiencia. Sus asociaciones durante el proceso de construcción del análisis, y las conexiones que hizo entre los síntomas y la infancia.

Deseo un otro que me sostenga. Que me dé, que me mantenga y que no dormita que “me falte”, deseo un “No falta”.

Siempre dije que mi mayor deseo era que no existiera “El fin de mes”, que no tuviera que preocuparme por una falta de dinero que me impidiera desear cosas materiales y poder conseguirlas. Quizá lo material ha sido sustituto de amor… quizás sí

En casa siempre se compraban primeras marcas, aun siendo una familia humilde de clase media-baja. Siempre crecí con el comentario de “nunca te ha faltado de nada”, y con la sensación de que lo que me faltaba nadie me lo daba, ni si quiera había nadie para considerar que me faltaban muchas cosas. Me falto un padre con el que crecer, me falto una madre que estuviera ahí cuando la necesitaba, que me defendiera, que diera la cara por mi, que pusiera limites, que fuera más previsible y que me dejara espacio para opinar y decidir sin esperar la aprobación de una abuela paranoica siempre a la sombra con su rencor a rastras.

Simultáneamente y con gran ambivalencia, desear significa soledad, abandono y pérdida. Pérdida de lo deseado, pérdida del objeto, y perdida del sujeto que lo otorga, y que más tarde desaparece.

Fui educada por una madre (curiosamente mi pareja actúa igual) que te llevaba a desear, a querer algo y a pedirlo, y en el último momento se esfumaban, objeto y sujeto. No había espacio ya para tu deseo, y el sujeto dejaba su sombra tras de sí…

Hay veces que en mi familia me otorgan el título de materialista. Ahora he descubierto que lo soy, siempre lo he sido, pero los objetos para mí, tienen un gran valor, porque no te abandonan, y cubren, aparentemente, una falta. Los sujetos sí, desaparecen y te hacen daño.

 Por este motivo, descubrí con los años, y estando en consulta el significado tan dañino que siempre ha tenido para mi el perder un objeto, algo tan sencillo como perder algo simple, generaba un gran dolor en mí.  Esta pérdida de objeto, tiene un significado inconsciente, reproduce una pérdida, un abandono. Me recuerda que soy la niña abandonada, sóla en el mundo, sin nadie que venga a rescatarme…

También descubrí por qué una de mis películas favoritas siempre fue “Pretty Woman”, la mujer sola y desvalida esperando al padre poderoso y protector que venga a buscarme… desear ser para el otro el objeto de amor.

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