Hoy, desde equilibrio y mente vamos a hablar del deseo del perverso , y como se manifiesta en las relaciones que establece con el Otro.

Freud escribió acerca de la neurosis como el negativo de la perversión: el neurótico fantasea lo que el perverso actúa.

El sujeto perverso reniega de su noción de la madre como deseante. El esfuerzo de la perversión está dirigido a no extraer consecuencias significantes acerca de su saber de la falta. Falta que en un principio tuvo que reconocer, aunque más no fuera que para hacerla efecto de la renegación. El fetichista por ejemplo es quien nada quiere saber de lo que ve. Es precisamente con el objeto fetiche que obtura la noción de esa falta de la mujer ( madre). Decía Oscar Masotta que podemos leer freudianamente al fetichismo como una defensa contra la homosexualidad, dado que el objeto fetiche haría a la mujer más soportable.

Puede afirmarse que se da perversión cuando el sujeto dedica su vida a negar la falta.

Qué puede ilustrarnos el acto sádico, ese en que se juega la economía en función del dolor, a cerca de lo que sucede en la inflexión que va del sujeto al objeto “a” ? Lacan hablaba del contrato que se juega entre el masoquista y el sádico, no hay uno sin el otro.

Si el sujeto se situa en la desunión del cuerpo y del goce, en el acto sádico se sostiene : “Yo gozo de tu cuerpo, tu cuerpo deviene la metáfora de mi goce”. Pero como apuntamos antes en el acto sexual hay otro goce que está a la deriva.

En el deseo del perverso existe cierta debilidad, la cual se basa en una intolerancia radical en relacion a este goce del partenaire, que queda a la deriva.

En el contrato sado – masoquista se juega ese intento de dominio del goce que podría expresarse en estos términos : Si querés causar placer a tu partenaire es muy difícil saber si lo lográs. En lo que hace al dolor sí puedes causarle y estar seguro de ello.

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