A continuación proponemos un breve resumen sobre la obra de Freud “Tres ensayos de teoría sexual”(1905), y nos centraremos en la metamorfosis o cambios que se producen en la pubertad:

 

3.    LA METAMORFOSIS DE LA PUBERTAD

 

Con la pubertad surgen las transformaciones que llevan de la vida sexual infantil hacia la constitución normal. El instinto sexual encuentra el objeto sexual. Hay un nuevo fin sexual, cambia de los instintos parciales a las zonas erógenas. El fin sexual es diferente entre hombres y mujeres, en la mujer parece una especia de regresión.

La normalidad de la sexualidad se da por el fin sexual y la ternura que recaen sobre el objeto sexual y el fin sexual.

El nuevo fin sexual, en el hombre consiste ahora en la función reproductora. Todas las perturbaciones de la vida sexual, pueden considerarse como una inhibición del desarrollo.

–        Primacía de las zonas genitales y placer preliminar:

Durante la pubertad crecen los genitales tanto externos como internos, comienzan su actividad mediante:

o   El mundo exterior, por excitar las zonas erógenas

o   El interior orgánico

o   La vida anímica, que es un almacén de impresiones exteriores y recibe estímulos internos.

Puede surgir, la excitación sexual por estos caminos, que se manifiesta por dos signos:

o   Signos anímicos: sensación de tensión

o   Signos somáticos: transformaciones de los genitales, que estén dispuestos al acto sexual, y preparados para la ejecución

–        La tensión sexual

La sensación de placer debe ser displaciente, ya que conlleva un impulso a modificar la situación, pero esta tensión se siente como un placer. La tensión que provocan los procesos sexuales va acompañada de placer.

El problema es como el placer sentido hace surgir la necesidad de un placer mayor.

 

–        Mecanismo de placer preliminar

Las zonas erógenas producen un placer que eleva la tensión y lleva a que surja la energía necesaria para que surja el acto sexual. El placer de satisfacción del orgasmo hace que se extinga la tensión de la libido temporalmente.

o   Placer preliminar: provocado también con los instintos sexuales infantiles.

o   Placer final: aparece en la pubertad

Otro ejemplo de placer preliminar es el producido por la técnica del chiste, y es utilizado para que surja mayor placer por la supresión de inhibiciones internas.

 

–        Peligros del placer preliminar:

Cando el placer preliminar es demasiado grande y la parte de tensión que despierta es demasiado pequeña, y desaparece la energía instintiva para llevar a cabo o continuar el proceso sexual, la acción preparatoria se sustituye por el fin sexual normal.

Esta sustitución, se debe a un excesivo aprovechamiento anterior de la zona erógena o el instinto parcial correspondiente para conseguir placer durante la infancia.

Esto se debería a una preformación infantil de la primacía de la zona genital.

Muchas perversiones son una detención en los actos preparatorios del proceso sexual.

Las manifestaciones infantiles de la sexualidad determinan las desviaciones y también la estructura normal de la vida sexual del adulto.

 

EL PROBLEMA DE LA EXCITACIÓN SEXUAL

En el máximo placer, la tensión sexual cesa. El placer y la tensión están ligados de modo indirecto.

–        Función de las materias sexuales

Para la excitabilidad de las zonas erógenas es imprescindible un determinado grado de excitación sexual.

La acumulación de materia sexual (semen), crea y mantiene la tensión sexual, esta teoría no explica lo que ocurre en la mujer, en el niño, ni en el hombre castrado.

 

–        Valoración de los genitales internos

La excitación sexual puede ser independiente de la producción de materias sexuales. Gente estéril sigue manteniendo la libido y la potencia sexual. La castración produce una desaparición de los caracteres sexuales.

 

–        Teoría química

La glándula de la pubertad tiene una disposición hermafrodita.

En las neurosis con perturbaciones en la vida sexual, tienen analogía con los fenómenos de la intoxicación, y abstinencia como consecuencia de la ingestión habitual de alcaloides.

Existe un quimismo especial para la función sexual.

 

–        La teoría de la líbido

Libido: Fuerza cuantitativamente variable que nos permite medir los procesos y las transformaciones de la excitación sexual. Tiene también un carácter cuantitativo.

Líbido del yo (líbido narcisista):  es un concepto psicoanalítico cuando se convierte en “libido de objeto”, se centra en los objetos y se dirige a ellos, dirigiendo la actividad sexual del individuo que lleva a la satisfacción: tensión parcial y temporal de la libido.

La libido del objeto se retira de los mismos, queda en un estado de tensión y vuelve a convertirse en la libido del yo.

 

–        Diferenciaciones de los sexos

El desarrollo de los diques sexuales (pudor, repugnancia, compasión … etc.) aparece antes en las niñas, y con menor resistencia, por lo que hay mayor represión sexual. La sexualidad de las niñas tiene un carácter masculino.

La líbido es de naturaleza masculina aparezca en el hombre o en la mujer e independientemente de su objeto, sea hombre o mujer. El concepto femenino y masculino se entiende como lo activo – pasivo: al hablar de una libido masculina, quiere decir que el instinto es siempre activo, aun cuando tenga un fin pasivo.

 

–        Zonas directivas en el hombre y en la mujer

En la niña, la zona erógena es el clítoris, análoga a la zona del glande en el hombre. La pubertad en la niña, supone una nueva ola de represión que recae sobre la sexualidad del clítoris.

Con el grado de la libido se eleva también la supervaloración sexual que recae en la mujer, quien se niega al hombre y rechaza su propia sexualidad.

Puede existir anestesia de la zona clitoriana cuando no transmite la excitabilidad, esto ocurre cuando ha habido una excesiva actividad erógena durante los años infantiles, las causas psíquicas están determinadas por la represión.

 

EL HALLAZGO DE OBJETO

En la satisfacción sexual primitiva, la satisfacción sexual estaba ligada a absorber alimentos, y el pecho materno es el objeto sexual exterior al cuerpo. El instinto sexual se hace auto erótico hasta que vuelve a formarse la relación primitiva tras el periodo de latencia. Así la succión del pecho materno es un modelo de relación erótica. El hallazgo de objeto es un retorno al pasado. El psicoanálisis enseña que la elección del objeto puede ser de dos formas: modelo primitivo infantil, y de carácter narcisista, buscando y encontrando en otras personas el propio yo.

 

–        Objeto sexual de la época de lactancia

Durante el periodo de lactancia, el niño aprende a amar a las personas que satisfacen sus necesidades, y le ayudan a adaptarse a la vida. Esta relación es una fuente de excitación inagotable y de satisfacción de las zonas erógenas.

Un exceso de ternura materna puede ser perjudicial para el niño por acelerar su madurez sexual, acostumbrarle mal y hacerle incapaz en épocas posteriores de renunciar al amor de manera temporal o contentarse con una pequeña parte. Los niños que son insaciables en su demanda de ternura materna tienen un síntoma de nerviosidad futura. Los padres neuróticos son los más inclinados a dar una ternura sin medida.

 

–        Miedo infantil

El miedo es una manifestación de que echan de menos a la persona querida. El miedo se da en niños que tienen un instinto sexual exagerado, desarrollado prematuramente o devenido exigente por un exceso de mimo. El niño transforma su libido en miedo cuando no consigue satisfacerla. El adulto neurótico se asustará cuando este solo, sin una persona de cuyo amor se sienta seguro, e intentará hacer desaparecer este miedo de las maneras más infantiles. El miedo neurótico es originado por la líbido y representan un producto de la transformación de la misma.

Lo más fácil para el niño será elegir como objeto sexual a las mismas personas a las que ha querido desde su niñez, será necesario inculcar el incesto para inhibir las conductas. El psicoanálisis da cuenta de la lucha propia del individuo en los periodos de su desarrollo contra las tentaciones incestuosas, y con frecuencia sucumbe a ellas en sus fantasías o incluso en la realidad.

La elección del objeto se lleva a cabo imaginativamente, mediante fantasías. Son la forma en que los componentes reprimidos de la libido encuentran su satisfacción, y forman la base de las fantasías nocturnas, que se hacen conscientes como sueños. Todo ser humano tiene la labor de dominar el complejo de Edipo, y si no lo logra, sucumbirá a la neurosis.

Simultáneamente al vencimiento de las fantasías sexuales incestuosas, ocurre una de las reacciones psíquicas más importantes y más dolorosa de la pubertad: la liberación del individuo de la autoridad de los padres. Existen personas que no han vencido nunca la autoridad de los padres, y no han conseguido retirar la ternura de ellos. Este tipo de mujeres repugnan en vida matrimonial futura conceder a sus maridos lo que les es debido. Son mujeres frías y permanecen anestésicas.

El amor hacia los padres durante la infancia corresponde a una fijación infantil de la libido.

En las neuróticas, tienen una exagerada necesidad de ternura, y un horror exagerado ante las exigencias de la vida sexual real. Esconden la libido detrás de la ternura infantil hacia los padres o hermanos.

 

–        Influencia duradera de la elección infantil del objeto

Hay influencia de la libido incestuosa. En ambos sexos, el primer amor suele ser una persona de más edad con analogía al padre o la madre. La elección de objeto tiene este patrón.

Hay padres que viven con hostilidad la relación del hijo con su pareja.

La inclinación infantil hacia los padres marcará la elección del objeto.

Muchas peculiaridades de la vida erótica, así como el enamoramiento obsesivo, solo se comprenden en referencia a la infancia y considerándolas como repercusiones de fenómenos desarrollados durante la misma.

 

–        Prevención de la inversión

La elección normal del objeto es el recaer en el sexo contrario. Hay una atracción de los caracteres sexuales opuestos, unos por otros.

Respecto al hombre, los recuerdos infantiles de las ternuras de la madre y de otras personas femeninas ayudan a dirigir su elección a la mujer, y la intimidación sexual del padre le apartan de las personas del mismo sexo.

La educación del niño por personas masculinas favorece la homosexualidad. En algunos histéricos, la desaparición temprana de uno de los padres, acumula todo el amor del niño en la persona restante, y fue condición para el sexo de la persona elegida después como objeto sexual, haciendo posible la inversión duradera.

 

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