26-03-2025
Actualmente vivimos en La paradoja de estar más conectados
Esto ha dado lugar a grandes avances en la comunicación y ha transformado radicalmente la forma en la que nos comunicamos:
lo que antes requería mandar una carta a tus seres queridos la cual tardaba días en llegar para poder tener una simple conversación, actualmente es algo que se resuelve en segundos cogiendo el móvil que siempre está en la palma de nuestra mano.
Una aplicación que no sólo permite enviar mensajes, hacer llamadas o incluso hacer videollamadas sin importar la distancia, sino que también posibilita la creación de chats grupales.
Además, facilita la interacción social en personas con dificultades en habilidades sociales o que se sienten aisladas, ya que pueden percibir estos grupos como un espacio seguro.
Esa seguridad de poder editar los mensajes, pensar antes de responder y el poder evitar la presión que puede conllevar una interacción cara a cara, puede aliviar la ansiedad y dar lugar a una participación en la conversación desde la comodidad.
Asimismo, Whatsapp facilita que se creen grupos a raíz de intereses comunes entre los miembros, creando una primera conexión y un sentimiento de comunidad y de pertenencia.
Esto puede generar un gran impacto emocional y afectar a la autoestima de las personas que han vivido este tipo de experiencias.
Asimismo, da lugar a la inmediatez algo que no sólo se aplica a nuestras interacciones digitales, sino que también es algo que refleja una característica de la propia era tecnológica: “queremos obtener todo al instante”.
A todo esto, también se le suma otra gran limitación de las conversaciones a través de Whatsapp.
En los grupos de WhatsApp también surge el fenómeno de deseabilidad social, limitando la libertad de expresión, haciendo que los debates simplemente sean auto afirmativos y que se eviten compartir opiniones por el miedo a la reacción grupal.
Cuando nuestros mensajes reciben una respuesta positiva por parte de los demás miembros del grupo, refuerza la idea de que somos aceptados y deseables.
Es la paradoja de estar más conectados lo que provoca que empecemos a depender de este tipo de validación para mantener esa sensación de pertenencia de grupo.
Es cierto que este tipo de plataformas facilitan la comunicación instantánea y simultánea y crean espacios de pertenencia, pero también dan lugar a fenómenos como la deseabilidad social o el ghosting.
Es por esto que es necesario aprender sobre este tipo de dinámicas que surgen de la interacción social a través de cualquier tipo de red social, para tener una forma de comunicación más adaptativa, consciente y equilibrada.
«crecemos en una sociedad basada en la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas.
Esta mezcla combustible de ignorancia y poder tarde o temprano, va a terminar explotando en nuestras caras”.