Hoy, desde equilibrio y mente vamos a hablar del Deseo, un concepto psicoanalítico del campo lacaniano.

 

El deseo es la búsqueda incansable de un objeto en la posición de un Otro absoluto perdido para siempre. Las personas que acuden a análisis, ocurre en ocasiones que se resisten al dominio de la cura.

En la estructura obsesiva hay una precaución por parte del sujeto

En la estructura histérica hay un sometimiento o un desafío hacia el analista.

El deseo, se considera en consulta como la condición deseante, cómo se desea o desde dónde se desea, no tanto cuál es el objeto de deseo.

El falo,  como el significante de la falta, pasa a significar la perdida en el deseo, generando un plus de gozar en la recuperación de un goce en sí mismo, perdido desde siempre y que necesariamente con lleva una pérdida de goce.

El final de análisis. hace relación con eso que a cada sujeto es en relación al objeto que causa su deseo: un nombre de goce.

El que el analizado se desengañe del Otro, y que ejercite un goce distinto de cualquier ideal suplicatorio, un goce singular, único e irrepetible.

El deseo del analista en obtener lo más singular de cada ser, que sean capaces de delimitar lo que le diferencia como tal y asumirlo, aquí estaríamos ante el concepto de “Pase” de Lacan: captar la singularidad:

“Yo soy esto que no está bien, que no es como los demás, que no apruebo, pero es esto”

La función del analista durante el proceso de construcción del análisis, es precisamente esta: la de mostrar a modo de espejo únicamente lo que le es mostrado de la mano del analizante.

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