Hoy, desde equilibrio y mente vamos a hablar de uno de los afectos más básicos, el enfado

A menudo cuando el enfado no se expresa, surgen emociones como el llanto, se llora “sin saber por qué”, la indefensiones, es decir el quedarse sin hacer nadad, el no tomar una posición ante los hechos ocurridos o las situaciones dadas,  la falta de reacción ante la situación,el quedarse petrificado, sin saber qué hacer o qué decir. Aparecen mecanismos de defensa como la intelectualización, tratando de dar una explicación aparentemente lógica a lo acaecido, un control racional a menudo utilizando el humor o las bromas, un distanciamiento de los sentimientos, pareciendo que no afecta al sujeto nada de lo ocurrido.

La culpa, indica la existencia de un sentimiento no resuelto.

Aparecen resentimientos, aparece la culpa, que muestra la existencia de un sentimiento no resulto, y puede llevar en algunas ocasiones a realizar una especie de auto castigo contra uno mismo.

Pueden aparecer las quejas, que aglutinan el dolor, la tristeza y la rabia, afectos que deben elaborarse por separado.

En terapia, es importante reconocer cuál es la necesidad no satisfecha, cuál ha sido el conflicto que ha dejado una falta. Será necesario que la persona exteriorice la responsabilidad que no le corresponde tomar, será necesario trabajar en el lado del Yo, del fortalecimiento de la persona, que tal vez se encuentre con sensaciones de debilidad, llegando incluso a la extenuación.

Es importante identificar cuál es el origen, el sentimiento primario que conduce al enfado, para poder finalmente enfadarse.

 

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