La elaboración de un genograma familiar puede pedirse a un paciente de manera individual, y que nos relate la estructura familiar y el tipo de relaciones que se establecen entre los miembros.

Es una buena forma de poder hablar de las familias con pacientes que muestran cierta resistencia.

El genograma es una representación gráfica (en forma de árbol genealógico) de la información básica de, al menos, tres generaciones de una familia. Incluye información sobre su estructura, los datos demográficos de los miembros y las relaciones que mantienen entre ellos. De esta forma, proporciona a “golpe de vista” una gran cantidad de información, lo que permite  conocer a la familia, y realizar hipótesis acerca de la relación entre el problema y el contexto familiar, la evolución del problema a lo largo del tiempo, su relación con el ciclo vital de la familia, etc.

La construcción de un genograma familiar se compone de tres fases sucesivas:

1) trazado de la estructura familiar;

2) recogida de la información básica sobre la familia; y

3) delineado de las relaciones familiares.

 

Trazado de la estructura familiar

Esta primera fase supone el eje central del genograma, ya que representa cómo los diferentes miembros de una familia están biológica y legalmente unidos entre sí. En esta representación, las figuras (p. ej. cuadrado, círculo) simbolizan personas y las líneas simbolizan las relaciones que mantienen entre ellas. Además, se emplea una línea de puntos para indicar la convivencia de los diferentes miembros, “rodeando” en un mismo círculo aquellas personas que comparten domicilio. 

 

Registro de la información familiar

Después de la primera fase de representación de la estructura familiar, es posible añadir otros datos sobre la familia, como:

  • ─  Información demográfica: fechas de nacimiento y muerte; fecha de matrimonio, separación, divorcio, etc.; profesión, nivel educativo.
  • ─  Información sobre el nivel de funcionamiento: datos más o menos objetivos sobre el funcionamiento médico, emocional o social de los diferentes miembros (p. ej., alcoholismo, depresión, etc.).
  • ─  Sucesos familiares críticos: cambios de relaciones, migraciones, divorcio, muertes, etc.

    Registro de las relaciones familiares

    La representación en el genograma de las relaciones familiares se basa tanto en el informe de la propia familia, como en la observación clínica. Se utilizan diferentes tipos de líneas para representar estas relaciones. A pesar de que los términos empleados para describir estas relaciones suelen ser difíciles de definir operacionalmente (p. ej., “fusionado”; “conflictivo”), aportan una primera información al clínico acerca del nivel de conflicto o aglutinamiento de una familia. Como las pautas vinculares pueden ser muy complejas, en ocasiones es posible representarlas en un genograma a parte.

    Toda esta información que proporciona el genograma ayuda al clínico a identificar posibles pautas relevantes en el funcionamiento familiar. Es importante prestar atención a la presencia de síntomas, pautas de relación o funcionamiento que se repiten en las diferentes generaciones; a las coincidencias de fechas (por ejemplo, fecha de una muerte y aparición del síntoma); y al momento del ciclo vital en el que se producen determinados acontecimientos (por ejemplo, emancipación tardía de los hijos).

 

En algunas ocasiones, el genograma en sí mismo también se emplea como una intervención terapéutica para generar cambios en las familias. Por ejemplo:

  •  Implicar a la familia: el genograma proporciona un acceso rápido a contenidos con fuerte carga emocional (nacimientos, muertes, conflictos…) desde un planteamiento aparentemente rutinario (llenar la “ficha” de la familia) que elimina la sensación de amenaza para hablar de estos temas. De esta forma, las familias más reservadas pueden abrirse a discutir estos aspectos familiares en un formato tan estructurado.
  •  Cuestionar el sistema: la familia suele llegar a terapia con ideas bastante rígidas acerca de cuál es el problema y quién es el que debe cambiar. La información que se presenta a través del genograma es una forma de empezar a modificar estas creencias al no centrarse tan solo en el síntoma y en su portador.
  • ─  Aclarar pautas familiares: compartir las hipótesis clínicas derivadas del genograma de forma que la familia las pueda aceptar o rechazar es una forma de empezar a aclarar estas pautas (p. ej. repetición intergeneracional de síntomas). Con el nuevo significado que adquiere así el síntoma se pueden trabajar nuevas relaciones dentro de la familia.

    El uso de genogramas en el contexto clínico fue ampliamente difundido por McGoldrick y Gerson (1985), que ha sido la obra base para esta información.

 

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