16-12-2022
El triple sistema de respuesta es una teoría tridimensional elaborada por Lang (1968), que evalúa tres tipos de respuesta del sujeto: la respuesta cognitiva, la fisiológica y la conductual ante la ansiedad.
Mientras observaba las respuestas de los pacientes, notó como estas contradecían el modelo unidimensional de la emoción, según el cual las medidas cognitivas, conductuales y fisiológicas deben estar correlacionadas; y si se produce algún cambio, las variables deben modificarse simultáneamente.
Sin embargo, Lang observó una discordancia entre los tres sistemas; esto indicaría que la ansiedad –y otras emociones- se manifiestan en un triple sistema de respuesta.
La ansiedad, tiene componentes: cognitivos, fisiológicos y motores, que no necesariamente se correlacionan entre sí (Martínez-Monteagudo, et. al, 2012).
Sin embargo, estas reacciones no necesariamente se presentan interconectadas y al mismo tiempo; su intensidad, percepción, duración y momento de la aparición puede variar según el paciente.
Esto se genera por la influencia de estímulos tanto internos de la propia persona, como externos al paciente; el tipo de estímulo desencadenante, y en gran medida, las características propias del individuo (Sierra, Ortega y Zubeidat, 2003; Álvarez, et. al, 2013).
Dentro del modelo del triple sistema de respuesta, la respuesta cognitiva se refiere a los pensamientos y sentimientos en presencia del estímulo que genera ansiedad.
También se pueden experimentar pensamientos relacionados con una amenaza magnificada, o incluir imágenes muy específicas, como anticipación catastrófica a un problema (Martínez-Monteagudo, et. al, 2012).
Además, se puede presentar inseguridad, sensación de pérdida del control, pensamientos negativos sobre sí mismo, dificultad para tomar decisiones o concentrarse, y temor a que las demás personas se den cuenta (Álvarez, et. al, 2013).
En el caso de María, no podemos mencionar que haya respuestas directas si consideramos esta definición, pero convine mencionar en este aspecto que llega a sentir despersonalización y desrealización durante los episodios.
Estas respuestas, además pueden incluir algunos comportamientos que, a largo o corto plazo, pueden ser perjudiciales para el individuo, como el consumo de alcohol, sustancias psicoactivas, ingesta de grandes cantidades de comida, entre otros (Álvarez, et. al, 2013).
se generan cuando hay un incremento en la actividad del Sistema Nervioso Autónomo y el Sistema Nervioso Somático, junto con las respuestas endocrinas del Sistema Nervioso Central.

Cuando esto ocurre, como parte del triple sistema de respuesta, el individuo puede percibir un aumento en la actividad cardiovascular, el tono musculoesquelético, la actividad electrodérmica y la frecuencia respiratoria (Martínez-Monteagudo, et. al, 2012).
De estos cambios, puede que el paciente solo perciba algunos, como palpitaciones por el aumento en la frecuencia cardiaca, fatiga por el incremento en la frecuencia respiratoria, sudoración, entre otras.
Además, a pesar de que estos cambios suelen presentarse en presencia de del estímulo desencadenante, a largo plazo pueden relacionarse con alteraciones psicosomáticas como el insomnio, alteraciones gastrointestinales, disfunción eréctil, contracturas musculares, etc. (Álvarez, et. al, 2013).
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