10-02-2025
El psicoanálisis entiende el concepto de castración como una experiencia psíquica compleja, la cual es vivida de manera totalmente inconsciente por el niño a los cinco años de edad aproximadamente.
A partir de este momento, empezará a aceptar la presencia en el universo de hombres y mujeres, cada uno con sus genitales y límites corporales.
Se basa en la experiencia analítica, en admitir con dolor que los límites del cuerpo son más estrechos que los límites del deseo.
Podemos hablar de cuatro tiempos por los que va pasando el niño en relación a este concepto de castración.
El primer tiempo se caracteriza por la idea de que todo el mundo tiene un pene.
El niño entiende que todo el mundo tiene un pene como el suyo; las creencias infantiles, tanto en niñas como en niños, entran en juego para dar lugar a la no diferenciación anatómica entre los órganos sexuales masculinos y femeninos.
El descubrimiento de la realidad, tras observar que un ser cercano no posee dicho atributo el cual es entendido como universal, supondrá toda una decepción para el niño.
En segundo lugar, se entiende que el pene está en peligro y amenazado.
Es en este momento cuando aparecen las amenazas verbales, las cuales impiden al niño realizar prácticas auto eróticas y acabar con los fantasmas incestuosos.
Se observan las amenazas encaminadas a la pérdida del pene si el niño continúa con sus tocamientos sexuales.
Sin embargo, a pesar de que las amenazas se dirigen principalmente al miembro, los efectos recaen sobre el fantasma del niño de poseer algún día a su objeto amado: su madre; al cual tendrá que renunciar.
En el tercer tiempo, aparece la idea de que existen seres sin penes y que, por tanto, las amenazas son reales (ya que no tendrán influencias reales hasta este tercer periodo).
Es la combinación del hallazgo de la falta de pene, junto con las verbalizaciones de amenaza anteriores, lo que lleva al niño al miedo real de poder ser él también castrado y quedarse sin su órgano que tanto orgullo le genera.
De hecho, debido a las características narcisistas que se presentan en el niño en relación a su pene, le costará admitir que existen seres humanos semejantes a él, pero que no están dotados de este gran miembro como el suyo; no podrá aceptar la realidad.
Siguiendo esta misma línea, el niño pensará que la niña tiene un pene todavía pequeño, a quien le falta tiempo para crecer; siendo esta creencia mucho más fácil de entender para él, que aceptar que existen personas sin pene
Por lo tanto, en el momento en el que el niño descubra que las mujeres, como su madre, pueden parir y que no tienen pene, es cuando aparecerá realmente la angustia y el miedo a su castración; despierta el temor a perder su propio pene.