Hablando del síntoma del neurótico obsesivo , podemos decir que es la duda y la elección en tanto dificultad de poder elegir. El síntoma determina la relación problemática del sujeto con él mismo y su deseo inconsciente, que produce por medio de un rodeo la satisfacción sexual. Asimismo es una especie de compromiso entre una representación reprimida inconciliable con la conciencia y el campo de la representación consciente en el Yo.

Para Lacan, además, el síntoma es el encuentro enigmático con el deseo del Otro materno, en donde ante este enigma, ante este ¿Qué quiere el Otro materno de mí?, enigma que como tal angustia, el sujeto crea un efecto de significación, articulado al fantasma, a lo que despliega que cree que el Otro quiere de él, como una forma de defensa ante esta angustia.

Esta defensa da lugar en el obsesivo al síntoma de la duda, o de la precipitación, para salir de lo que siente como un estar atrapado en el Otro. En ambos casos, el resultado será no poder acceder al deseo y subjetivarlo como un deseo imposible.

 

Freud, las psiconeurosis de defensa:

 La noción de defensa trata de la operación por la que el sujeto se

defiende de la satisfacción pulsional total o del goce en términos

lacanianos, defendiéndose con el síntoma que le llevan a situar este deseo como imposible. Esto es así, porque cree que este deseo si lo lleva a cabo, le hará esclavo del Otro, sometiéndose entonces a su capricho, y a su goce.

Es decir, como primer punto importante, el obsesivo es el que confunde su deseo con la demanda del Otro, como nos dice Lacan.

Esta defensa se conoce como barrera frente al goce sexual y es lo que da como resultado el no dejar pensar o el desvío del interés del sujeto dando lugar al síntoma en forma de desplazamientos. Estos desplazamientos tienen una traducción en síntomas como bloqueo, petrificación, duda, rituales, pasajes al acto.

Hay una regresión de la libido hacía la fase sádico anal, con todo

el tema de retención, ya que las demandas del Otro o el deseo son vividas como una exigencia de la que el sujeto intenta escapar negando o destruyendo su propio deseo.

 

Freud, el hombre de las ratas:

Aquí trata de la etiología de la obsesión en relación a lo sexual, en la infancia,  ya que el sujeto se sintió “abusado”, es decir, sintió un exceso de goce sexual, que atribuía al Otro hacía él, y en el momento en el que ocurrió se sintió como algo placentero en el cuerpo. Es lo que se conoce como un exceso precoz de placer sexual y de esta precocidad nacen las Ideas obsesivas y los reproches.

 

Freud, Inhibición, síntoma, y angustia:

Cuando habla de erotismo  anal en esta obra, habla de la formación de un súper yo feroz, que es lo que da cuenta según Lacan, de que la demanda del Otro se le convierte en mandato a gozar y de forma sádico anal, en una compulsión de repetición.

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