¡Quiero controlar más!

¿Qué es exactamente lo que quieres controlar? ¿Qué supone para ti controlar? ¿ Y qué te supone no poder controlarlo todo?
Si te sientes reflejado en estas preguntas, te ha podido ocurrir el darte cuenta de que tal vez el querer tenerlo todo bajo control, te puede llevar a la obsesión por dominar eventos o emociones que no podemos controlar. Si no son controlables, e inviertes tu tiempo y tu esfuerzo, tal vez sufras un desgaste que al final te genera sufrimiento.
Lo único que podemos controlar es lo que sentimos ante aquello que ocurre a nuestro alrededor, podemos elegir cómo nos comportamos, o cómo nos afecta lo que ocurre. Aceptar lo que ocurre nos permite enfrentarnos a ello desde otra perspectiva.

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