6.- Chakra del tercer ojo (Ajna chakra)

El sexto chakra, su color es el índigo y su elemento es la luz. Este chakra está ubicado en el lugar donde la tradición india lo define como el “tercer ojo” en la frente, justo entre los ojos. Es el contacto con otros niveles de conciencia. Físicamente, la energía se conecta a los ojos y la cabeza. Sus cualidades afectan la memoria y la concentración. La fuerza del chakra Ajna se encuentra en la intuición, en nuestra capacidad de conectarnos con la sabiduría y la mente universal. Los atributos de esta rueda de energía son: la imaginación, la creación artística, los sueños y el poder de visualización. El mantra asociado a este chakra es el “OM”.

Implica la autoobservación, la atención permanente, la despersonalización y la disciplina holística para honrar todos los aspectos de nuestro ser. Sin embargo, implica también y fundamentalmente una conciencia que además de autoconciencia para el desarrollo espiritual también significa abrirse a una realidad trascendente a la cual pertenecemos. Estas cualidades son femeninas: soltar, aceptar, confiar, recibir, fluir y expandirse.

Una vez hemos adquirido cierta conciencia de la responsabilidad que tenemos sobre nuestros pensamientos y emociones, en nuestro nivel de bienestar desde un punto de vista holístico, en nuestro desarrollo integral y libertad espiritual, comprendemos cómo la mente es lo más urgente a entrenar, pues nos aleja o nos acerca de nuestra realización humana y espiritual. Por este motivo, también, prácticas cómo la meditación es tan central para la tradición yóguica. 

Ajna chakra representa el desarrollo de una conciencia que nos abre a una realidad trascendente, o a una conciencia universal. Esta energía, que pertenece a nuestros chakras superiores,  de naturaleza espiritual, colectiva y sutil, implica precisamente en el desarrollo de una percepción que deja de estar anclada en la razón individual. Nuestra mente está limitada, porque es incapaz de ver una realidad superior, que es la verdadera naturaleza del ser, y es la responsable de que vivamos en la ilusión de ser un cuerpo y una mente, y en general un individuo separado de todo lo que existe.

Su funcionamiento se relaciona con la alineación junto a la sabiduría universal, la facultad de creación artística, el desarrollo de facultades mentales, visión extraordinaria de cuerpos energéticos, las facultades psíquicas, la comunicación a través de sueños, las visualizaciones o la comprensión de señales espirituales. El refinamiento de estas facultades puede llevar  al acceso a una sabiduría que va más allá de la experiencia personal y que se alimenta de una única fuente de conocimiento universal donde está todo el conocimiento humano y trascendente.

Si su energía está equilibrada y fluye bien, estarás más abierta a la percepción psíquica y tu sentido de la intuición estará más desarrollado. A veces, en yoga, se comienza el trabajo de chakras desde aquí, pues se dice que es más fácil armonizar los chakras inferiores si este ya está equilibrado. Pero la energía del sexto chakra puede estar desequilibrada y ocasionar mareos, inestabilidad endocrina, migrañas, sinusitis o mala visión. También es posible que dé lugar a confusión mental, insomnio, arrogancia intelectual o, si el desequilibrio es extremo, a alucinaciones o desconexión de la realidad.

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