Hoy, desde equilibrio y mente, vamos a describir el trastorno de la personalidad esquizoide, siguiendo algunos de los criterios que se requieren bajo las características del DSM -5 para su diagnostico.

 

El trastorno esquizoide de la personalidad se caracteriza principalmente por dos rasgos: 

la falta de relaciones interpersonales y 

el deseo de no tenerlas siendo estas dos características su funcionamiento habitual y a largo plazo. 

Las personas esquizoides suelen ser vistas por los demás como excéntricas, solitarias o aisladas, dando una imagen de poca calidez emocional. La incapacidad para las relaciones sociales suele ir acompañada por fobias, mecanismos de evitación y disconformidad con la autoimagen; estas características hacen que el paciente sea solitario y con tendencia a estados distímicos, a las reacciones desadaptativas, al consumo de tóxicos e incluso a episodios delirantes de corta duración, en ocasiones se presenta simultáneamente con un trastorno depresivo mayor. En síntesis, el rasgo principal del esquizoide reside en la conducta de alejamiento de los contactos sociales y la capacidad restringida para la expresión de sentimientos en situaciones de interacción con otras personas, de aquí que se muestren fríos emocionalmente y con una afectividad restringida.

 El Trastorno de la personalidad esquizoide se observa a veces como antecedente premórbido a una esquizofrenia o a un trastorno delirante. Las dificultades para expresar enfado, incluso ante provocaciones directas son características de este trastorno donde la inexpresividad parece mostrar ausencia de emocionalidad. 

Patrón predominante de desapego en las relaciones sociales y poca variedad de expresión de las emociones en contextos interpersonales, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los siguientes hechos (según el DSM – 5): 

1. No desea ni disfruta las relaciones íntimas, incluido el formar parte de una familia. 

2. Casi siempre elige actividades solitarias. 

3. Muestra poco o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona. 4. Disfruta con pocas o con ninguna actividad. 

5. No tiene amigos íntimos ni confidentes aparte de sus familiares de primer grado. 6. Se muestra indiferente a las alabanzas o a las críticas de los demás. 

7. Se muestra emocionalmente frío, con desapego o con afectividad plana. 

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