La Personalidad según la Real Academia española (2014) es un “Conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás”, siendo esta definición lo que comprende la personalidad desde un punto base. Se puede decir que la idea personalidad “normal” es  como personas son capaces de afrontar el ambiente de un modo flexible, con percepciones y conductas que fomentan el aumento de la satisfacción personal, así como oportunidades de aprender y crecer. (Blanco y Moreno, 2006)

 

Dentro del concepto de personalidad  más completo se podría decir que la misma se ha distinguido entre temperamento y carácter, el primero para referirse a los factores más biológicos de la personalidad y el segundo a los factores más relacionados con el entorno donde se desarrolla esta. (Blanco y Moreno, 2006)

 

Además, para continuar los rasgos de personalidadson las conductas que las personas realizan en distintas situaciones y ocasiones. Los rasgos son constructos que permiten describir las diferencias individuales. Según Eysenck son disposiciones que permiten describir a las personas y predecir su comportamiento.

 

Salvo algunas excepciones, como Eysenck o Gray, los psicólogos de los rasgos, en general, no se han centrado en explicar como los rasgos producen el, comportamiento, limitándose a desarrollar taxonomías descriptivas basadas en la observación de conductas recurrentes. Ésta es una de las críticas más importantes que se la hacen desde otras perspectivas de la psicología de la personalidad.

 

Por otra parte, la definición de trastornos de la personalidad se caracteriza por presentar un conjunto de rasgos de personalidad, que se inician normalmente en la infancia o en la adolescencia y se manifiestan de manera más especifica en la vida adulta, como formas inflexibles de pensar y sentir, que se manifiesta con círculos viciosos de respuestas ante situaciones diferentes, vulnerabilidad al estrés y un comportamiento desadaptado, que lleva a un deterioro de su funcionamiento social, laboral y familiar con limitación de oportunidades. (Blanco y Moreno, 2006); o siendo más especifica esta el DSM IV, define Trastornos de personalidad como patrones de percepción, de relación y pensamiento duraderos acerca del medio y de uno mismo, que se manifiestan en una amplia gama de importantes contextos sociales y personales que son inflexibles y desadaptativos, que pueden causar deterioro funcional significativo o angustia subjetiva.

 

En dónde dividen a los trastornos en 3 clusters diferentes, en el grupo A se encuentra los trastornos raros o excéntricos; trastornos de personalidad paranoide, esquizoide y equizotípica, donde se caracterizan por ser desconfiados, suspicaces, desapegados y con incomodidad antes las relaciones sociales y patrones excéntricos de conducta. En el grupo B se encuentran los trastornos dramáticos, emocionales y erráticos; trastorno de la personalidad antisocial, limítrofe, histironica y narcisista, se caracteriza por mal manejo de los impulsos, exceso de emociones o mal manejo de la autoridad entre otras, y por ultimo, el grupo C comprendido por trastornos de ansiedad o de miedo; siendo estos de personalidad por evitación, personalidad dependiente y personalidad obsesiva compulsiva.

 

 A lo largo de los años se han realizado muchas investigaciones con respecto a los trastornos de la personalidad, se le han hecho modificaciones en los textos psiquiátricos, cambiando clasificaciones, entre otros. Para la revista papeles del psicólogo en el (2011) hubo una publicación titulada Drogodependencias Y Trastornos De La Personalidad: Variables Relevantes Para Su Tratamiento en dónde se discute que los pacientes con patologías duales se deben atacar desde un abordaje multidiciplinario y gracias a las investigaciones que se han realizado a lo largo de los años se han encontrado tratamientos efectivos. (Martínez J. 2011)

 

Los trastornos de personalidad en población normal se encuentra entre el 10 y 15%, sin embargo para los drogodependientes la incidencia es del 50 y el 58% siendo más frecuentas el límite, antisocial y dependiente. Para los alcohólicos el TP más frecuente es de Obsesivo-Compulsivo (12%) seguido de antisocial.  En cocainómanos los TP más frecuentes son el límite, antisocial histriónico, entre otros. Para los géneros la diferencia es fundamental, en los hombres la incidencia es de 65% , siendo el cluster B el principal, y mujeres en un 41% para estas fueron más del cluster C. (Martínez J. 2011)

 

Para los tratamientos con los TP se debe establecer un determinado ritmo para adecuar la terapia continuamente e ir reevaluando los cambios que va produciendo la persona. Para los diagnósticos de TP y drogodependientes debe hacerse con cautela ya que la droga puede estar alterando la personalidad del mismo paciente, sin embargo es recomendable realizar intervenciones guiadas por la personalidad y no por la droga. Para mantener una buena adherencia al tratamiento se debe evaluar continuamente las intepretaciones y el camino terapéutico. (Martínez J. 2011)

 

         En contraparte, se consiguió una investigación que habla de Trastornos de la personalidad y placa aterosclerótica coronaria: una nueva perspectiva, en donde muestra un estudio donde muestra que existe ciertos tipos de personalidad tienen efectivamente una correlación con las complicaciones cardiovasculares y además la evolución de los mismos. Sin embargo existen problemas en mesurar la enfermedad psicológica para poder relacionarlo con la enfermedad cardiovascular y el nivel de aspectos psicosociales.

 

         Se pudieron delimitar que existen algunos factores emocionales que promueven la aterosclerosis, tales como factores emocionales, estresores crónicos, bajo nivel socioeconómico, entre otros. Correlacionándolos con un mal manejo de los mismos en dónde el sujeto pudiera padecer algún tipo de TP y llevándolos a sufrir aterosclerótica coronaria. Los investigadores definen este fenómeno como “cardiología de la conducta” ya que se ubica mejor dentro de un ambiente de neurociencias, porque se pueden relacionar con TP.

 

Por otra parte, se revisó una investigación tratada al tema de Tratamiento farmacológico de los trastornos de personalidad, en dónde se plantea hacer propuestas farmacológicas concretas. Se propone que para el grupo A empezar con antipsicóticos atípicos (risperidona). Para el grupo B, se ha comprobado la eficacia del litio para la inestabilidad afectiva de los pacientes y para el grupo C se recomienda tratar con ISRS y si hay respuestas añadir benzodiacepina. De hecho, no hay duda de que los psicofármacos “funcionan” en cierta medida dado que alivian algunos síntomas aso- ciados con los trastornos mentales, este modelo representa una valiosa aproximación teórica y también terapéutica que se basa en “escuchar” a la persona que toma el psicofármaco, y no solamente “escuchar al fármaco”.

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