NEUROSIS FÓBICA

Desde el psicoanálisis, el objetivo de la fobia es desplazar la ansiedad provocada por un conflicto interno, hacia un estímulo ansiógeno en el exterior. Cabe destacar que la sintomatología de la neurosis fóbica es aparentemente simple, ya que se trata siempre de un miedo intenso a un estímulo específico. A su vez, la persona que lo sufre sabe que tal miedo es absurdo e irracional.

Sin embargo, este miedo es intenso y quienes se topan con el objeto fóbico o la situación temida, experimentan una gran angustia, creando así “estrategias de evitación”, para impedir que esto ocurra. Cabe destacar que estas “estrategias de evitación” pueden ser tan confeccionadas, que puede llegar a limitar marcadamente al individuo en su vida cotidiana. De igual forma, para poder hablar de neurosis fóbica es necesario que además del miedo irracional hacia un objeto o estímulo, la persona presente este tipo de comportamientos defensivos y de evitación, lo cual permitirá distinguir la fobia de otros tipos de miedos.

Asimismo, además de las estrategias de evitación, muchos fóbicos generan también “medidas de afianzamiento”, el cual consiste en que el individuo se protege de su ansiedad, apoyándose en algún familiar o persona de confianza, así como tiende a no separarse de sus lugares habituales para  poder defenderse de su temor.

Freud dividió las fobias en dos, según la naturaleza del estímulo fóbico, las cuales son:

  1. Fobias comunes:estas se identifican por ser un miedo exagerado a los temores que se pudiesen considerar “universales”.
  2. Fobias contingentes:es el miedo intenso hacia objetos o situaciones específicos para cada persona.

Por otra parte, es importante señalar que en el individuo fóbico no posee un perfil de personalidad marcadamente peculiar, significativo y diferenciado para que se pueda hablar como tal de la existencia de una personalidad fóbica, de la misma forma con la que se habla de personalidad histérica y de la personalidad obsesiva.

Sin embargo, dos rasgos constituyen el fundamento del carácter fóbico:

  1. El estado de alerta:el individuo fóbico constantemente está en un estado de alerta frente al mundo exterior, al cual necesita controlar constantemente. Tal estado de alerta es aún más agudo en comparación a su mundo interno. Continuamente se siente sometido por el miedo inconsciente, de que sus impulsos reprimidos surjan en la consciencia, lo cual desencadenaría en el mismo una ansiedad insoportable.

 

  1. La actitud de huída:es efecto de la proyección al exterior de la amenaza interna de los impulsos.

Con respecto a las nosografías psiquiátricas, Freud apunta que las fobias no poseían ninguna posición específica. De alguna manera, trató de explicar esta incertidumbre, pero la solución que proponía caía en una respuesta ambigua.

Por una parte, al ser posible encontrar síntomas fóbicos tanto en individuos neuróticos como en psicóticos, Freud señaló que las fobias no se podían considerar “un proceso patológico independiente”. Sin embargo, en la misma obra, Freud separó un particular tipo de neurosis que tenía como síntoma central la fobia. A esta categoría de neurosis, Freud la definió como “Histeria de angustia”, para diferenciarla de la “Histeria de conversión” (al que a la segunda éste solía llamarla simplemente Histeria). Esta observación de Freud, al contrario de responder tal interrogante, parece conllevar a una mayor confusión.

De igual forma, Lacan parece caer en la misma ambigüedad, donde vuelve a surgir el interrogante de si la fobia se pudiese considerar como un síntoma o como una estructura. Éste suele diferenciar sólo dos estructuras neuróticas: la histeria y la neurosis obsesiva, explicando la fobia como un síntoma y no como una estructura. No obstante, hay veces que en su obra enumera la fobia como una tercera forma de neurosis, colocándola al nivel de la histeria y la neurosis obsesiva, implicando así una estructura fóbica y a la cual define en uno de sus casos en el año 1961, como “la forma más radical de la neurosis”. Esta situación la resuelve en el seminario de 1968-9, cuando dice:

No se puede ver en ella (en la fobia) una entidad clínica, sino una plataforma giratoria de empalme, algo que hay que elucidar en sus relaciones con aquello hacia lo cual usualmente tiende, a saber: los dos grandes órdenes de la neurosis, la histeria y la obsesionalidad, y también el empalme que realiza con la perversión.

(Lacan, 1968-9, citado por Evans (1996) en Chamama 1993, 210).

            De esta forma, Lacan explica que la fobia no es una estructura clínica que esté al mismo nivel de la histeria ni de la neurosis obsesiva, sino más bien una vía de acceso que lleva a una u otra, y que también posee ciertos vínculos con la estructura perversa. La conexión con la perversión puede observarse en las similitudes entre el fetiche y el objeto fóbico, los cuales son por igual sustitutos simbólicos de un elemento que falta, y que se encargan de estructurar el mundo exterior. Igualmente, ambos surgen por una dificultad en el pasaje desde el triángulo preedípico imaginario hasta el cuaternario simbólico edípico (Evans, 1996).

           

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