Ríos de tinta son los que se han creado escribiendo sobre la capacidad de maldad que podemos llegar a tener o desarrollar los humanos. Se han llevado a cabo a lo largo de los años, numerosos experimentos en psicología social que investigan sobre las variables que llevan las personas a comportarse de una manera cruel hacia otras.

En la década de los 50 Solomon Asch llevó a cabo investigaciones sobre el “conformismo social”, para tratar de averiguar hasta que punto los seres humanos están dispuestos a admitir afirmaciones que no son reales y cambiar su percepción para estar de acuerdo con la parte mayoritaria del grupo que tiene una opinión semejante.Se demostró que las personas son capaces de estar de acuerdo con las opiniones de un grupo incluso cuando saben que son erróneas. 

En 1963 , Stanley Milgram publica su estudio sobre la conducta de obediencia, que cambia el concepto de entender la obediencia en el ser humano. Este estudio pudo demostrar que cualquier ser humano es capaz de hacer daño a otro cuando recibe la orden por una figura de autoridad. Posteriormente estudio la conducta de obediencia en el juicio contra el criminal de guerra Adolf Eichman. Durante su defensa, afirmó que él únicamente seguía ordenes, y fueron estas afirmaciones las que llevaron a Milgram a investigar si podría ser cierta tal afirmación.En 1950, T. Adorno llego a la conclusión de que los alemanes tienen determinadas características de la personalidad que les hacen ser susceptibles de cometer las atrocidades del Holocausto.

Destaca el experimento realizado en la Universidad de Stanford, de la mano de Philip Zimbardo en 1971. Un grupo de estudiantes de entonces deciden participar, y aleatoriamente se les asigna el rol de “preso” o de “guardia”, tomando esta situación como la variable independiente de la investigación. El experimento estaba planteado en un primer momento para desarrollarse durante dos semanas, antes de que finalizara la primera ya tuvieron que cancelarlo debido a los abusos que comenzaron a producirse por parte de los guardias hacia los presos. El objetivo de este estudio era precisamente evaluar cómo las características conceptuales de un entorno determinado podían imponerse ante las variables disposicionales e intrínsecas de los individuos que se encontraban en ese entorno.

En su libro titulado “El Efecto Lucifer: el por qué de la maldad”, Zimbardo, analiza cuales son las variables que llevan a algunos seres humanos a cometer actos vejatorios y maltrato a otros. La conclusión a la que llega es que es más una cuestión de roles en el conjunto social donde se inserta el sujeto, que una cuestión personal y propia de la persona como ser individual. Algunas de las características del entorno que actúan sobre los sujetos son el anonimato tanto de las personas como del lugar, los roles y normas del contexto, los procesos deshumanizados, las presiones para obtener conformidad, la creación de una identidad colectiva,

Estudia algunos de los crímenes de la humanidad como los cometidos en la prisión de Abu Ghraib, la matanza de Ruanda en 1994, o las violaciones en Nanking (China) cometidas a mujeres por soldados chinos.

La frustración continuada puede conllevar a la agresividad en cualquiera de nosotros, un sentimiento de indefensión y cierto abuso percibido por parte de otros puede desembocar en un acto de violencia. Al igual que estar insertos en un contexto deshumanizador, con un sentimiento grupal muy potente, y siendo miembros de un grupo del que nos sintamos parte puede llevarnos a cometer abusos sobre otros. En algunas escuelas americanas de la parte oeste, por ejemplo, están prohibidos los símbolos, o  llevar marcas sobre la ropa que representen la pertenencia a algún tipo de grupo. El anonimato y la sensación de poder salir impune de los actos cometidos son algunas de las variables que también pueden influir a la hora de cometer actos crueles contra otros.

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