Hoy desde equilibrio y mente vamos a hablar de algo actual, de la prisa, de cómo el discurso de la sociedad capitalista en la que vivimos nos influye, generando a menudo un gran malestar.

Actualmente existe un goce desmesurado, se goza de todo y dada la inmediatez con las nuevas tecnologías, en cualquier lugar y a cualquier hora. Se goza sin control.

Es necesario limitar el goce para dejar que surja el deseo.

No hay deseo, puesto que todo se tiene, cualquier cosa deseada está al alcance de poder conseguirla, esto genera una falta de saber, de conocer que se desea realmente, de poder diferenciar entre lo deseado y lo no deseado. Tenemos accesibilidad a un sinfín de cosas y objetos, todo se compra, en cualquier parte del mundo, y nos lo entregan en la puerta de casa. Se pagan en cuotas, aplazado, con tarjeta de crédito, todo es fácil y nada cuesta.

La instantaneidad aplasta el desear

Vivimos en un mundo sin límites, o en ocasiones con limites difusos que son fácilmente quebrantares y sin repercusiones. Vemos ejemplos todos los días en las noticias,  observamos las consecuencias de muchos actos para quienes los cometen. Podemos decir que no opera la castracion en el sujeto. No se pasa por aceptar la falta ni por asumir las limitaciones.

Es en este punto donde si no existe la dimensión de la falta, no cabe un posible discurso. nos enmudecemos, no sabemos que, ni como, ni donde ni por qué… Los seres humanos necesitamos respuestas, y cada vez más nos cuesta encontrarlas…

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