Emil Kraepelin (1856-1926), fue un físico alemán que  creía que los orígenes de las mayoría de las enfermedades mentales tenían alteraciones genéticas y biológicas, se le considera el fundador de la psiquiatría moderna. Durante muchos años Kraepelin realizó centenares de observaciones clínicas de forma muy descriptiva y muy sistemática. Examinó los trastornos de la conducta de los pacientes hospitalizados; analizó millares de historias clínicas y, con su gran experiencia, trató de clasificar los procesos psíquicos. Elabora su obra “Compendio de Psiquiatría”, publicado en Leipzig en 1883, donde da una organización detallada incluyendo la “dementia praecox”, ahora conocida como esquizofrenia . En 1927 alcanzaba ya la novena edición, tras su fallecimiento.

Kraepelin observó que esta patología se caracterizaba por confusión y conducta antisocial, y a menudo debutaba en la etapa final de una adolescencia tardía o en los primeros años de la adultez. Posteriormente lo dividió en cuatro subcategorías. La primera de ellas, la demencia simple, se caracterizaba por una declinación lenta y posteriormente una retirada. La segunda, la paranoia, se manifestaba en pacientes como un estado de miedo ante la idea de persecución por otros, informaban de “ser espiado”, o de oír como hablaban sobre ellos. La hebefrenia, que ya fue descrita por Hecker en 1871, se caracteriza por un discurso incoherente  y menudo por reacciones emocionales y comportamientos inapropiados, como reírse a carcajadas ante una situación de tristeza. La cuarta categoría, la catatonía, aislada entre 1863 y 1874 por Kahlbaum, era característica por un movimiento del cuerpo muy limitado y una expresión casi inexistente, a menudo en forma de rigidez física, pudiendo permanecer los pacientes sentados en la misma posición durante horas, o una actividad excesiva, y balancearse de atrás hacia adelante repetidas veces.

El sistema de clasificación de Kraepelin se impuso prácticamente desde su promulgación. Su empeño clasificador, distinguiendo claramente psicosis exógenas y endógenas lo completó y perfeccionó Educen Bleuler cuando sustituyó el concepto de “dementia praecox” por esquizofrenia.

Poco más tarde las cosas volverían a cambiar en psiquiatría, pero Kraepelin hizo posible la conversión de la ésta en una disciplina construida sobre un núcleo doctrinal y articulada en torno a unas entidades clínicas definidas.

La esquizofrenia es un trastorno crónico y grave que afecta la forma de pensar, sentir, percibir el mundo que les rodea y actuar de las personas. Aunque la esquizofrenia es menos común que otros trastornos mentales, puede ser sumamente incapacitante, aunque en muchas ocasiones, si se trata con los medicamentos adecuados en los casos más graves, y con terapia psicológica, pueden llevar una vida normal. Alrededor de 7 u 8 personas de cada 1,000 desarrollarán esquizofrenia en su vida.

Muchas veces, las personas con este trastorno escuchan o ven cosas que no están en el mundo real, o piensan que los demás pueden leer su mente, controlar sus pensamientos o conspirar para hacerles daño. Esto puede aterrorizarlos y convertirlos en personas retraídas o extremadamente agitadas. También puede ser espantoso y molesto para las personas que los rodean.

Las personas con esquizofrenia a veces hablan de cosas extrañas o inusuales, a menudo con un discurso incoherente o bizarro, lo que puede hacer difícil mantener una conversación con ellas. También pueden durar horas sentados sin hablar ni moverse. A veces las personas con esquizofrenia parecen estar perfectamente bien hasta que hablan de lo que realmente están pensando.

 El estigma en torno a la esquizofrenia es común, por lo que las personas con este trastorno a menudo prefieren no hablar sobre él, ni obtener el tratamiento adecuado.

Desde la perspectiva psicoanalítica, la esquizofrenia, junto con el autismo y las paranoias, corresponden a la estructura de las psicosis, cuya característica principal es la pérdida de contacto con la realidad. La alteración en el lenguaje, hace dar cuenta de la construcción de delirios que ayudan a mantener ese anudamiento con lo real de la situación, permitiendo al sujeto darle un sentido al mundo, y posicionarse en él disminuyendo la angustia que le hace sentir el desconcierto ante situaciones cotidianas.

El ”caso de Aimée” es uno de los casos clínicos que le sirven a Lacan para describir la psicosis. Aimée es una mujer paranoica (una de las modalidades que adopta la psicosis) que conmociona a la opinión pública parisina por intentar asesinar a la conocida actriz Huguette en la noche del 18 de abril de 1931. Intenta remarcar la importancia de la marcha de la psicosis, la atención que es necesaria darle a su constitución, a la eclosión delirante, a su edificación e incluso a su resolución. 

Jacques Lacan en su seminario 3, “Las psicosis” , afirma que los fenómenos clínicos de la psicosis se caracterizan por lo que  llama inercia dialéctica y dan cuenta de un déficit en el polo metafórico del lenguaje. El significante del síntoma ha perdido sus lazos con el resto de la cadena significante, se ha separado y permanece aislado, como un significante en lo real. En su Seminario 23  “El Sinthome”  precisa que lo característico de la psicosis es el fenómeno de la palabra impuesta, el sentir en el sujeto que hay un Otro que le habla, que le exige.

La relación con el lenguaje implica, para el sujeto, sentir una intimidación perpetua, una solicitación, incluso una comuninación, a manifestarse en ese plano. Nunca, ni por un instante, el sujeto debe dejar de testimoniar que él está presente, que es capaz de responder. No estarlo sería la señal de lo que se llama una descomposiciónEl desencadenamiento de la psicosis se produciría cuando el sujeto recibe, desde el campo del Otro, un llamado a responder desde un significante que no posee.

El término “Automatismo mental”, fue propuesto por Gaëtan Gatian de Clérambault quien lo considera como núcleo central en las psicosis.  El automatismo mental se caracteriza por efectos subjetivos, que son relatados por el paciente y vividos como manifestaciones extrañas y anormales de su pensamiento que le son impuestas por otro. De Clérambault afirma que se trata de “un trastorno molecular del pensamiento elemental”y distingue tres tipos de automatismo:

Automatismo ideo-verbal: Son ecos del pensamiento, palabras irruptivas sin sentido, enunciación de gestos, pensamientos extraños.

Automatismo motor: gestos y movimientos involuntarios que el sujeto se ve obligado a realizar.

Automatismo sensitivo: sentimientos bizarros e inexplicables.

S. Freud nos dice que el sujeto está a merced de un lenguaje que lo parasita, donde el mismo habita. En su obra, considera que la psicosis es el desenlace análogo de una  perturbación en los vínculos entre el yo y el mundo exterior, en las neurosis, sin embargo, se produce una perturbación entre el ello y el yo.

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