3- La interpretación :

En el Seminario 3, Lacan señala que el significante tiene  todo tipo de implicaciones y es allí donde el analista como “descifrador” puede completar ciertas significaciones. De acuerdo a esto, la unidad de significaciones muestra que el significante funciona de acuerdo a ciertas leyes, por ejemplo, en el delirio, la voces perpetúan esta propiedad.

La estructura se impone como realidad al sujeto, por medio del “testimonio”, lo que quiere decir, que por medio del delirio, el sujeto psicótico adquiere una unidad de significación , que según sus leyes, son equivalentes a una interpretación por medio del testimonio. La interpretación no está del lado del analista como decifrador, sino del lado del sujeto psicótico. El delirio es la interpretación.

Lo que ocurre en la psicosis, es que en el fenómeno de la comunicación, el código está disociado del mensaje. La interpretación psicoanalítica se basa en el Gran Otro, del código significante, y desde allí, el psicoanalista descifra el mensaje del sujeto. La interpretación psicótica sigue su propio modelo, que es el modelo delirante. La simbolización que proviene del Gran Otro no llega a inscribirse en su sistema. Esta carencia del Gran Otro simbólico en el psicótico hace que se invente un Gran Otro absoluto, real, sería ese Otro del Otro que el sujeto psicótico inventa para suplir la carencia del significante Nombre-del-Padre ausente. Por lo tanto, el analista interpretador vendría a instalarse en este lugar del Otro absoluto, que lo persigue y lo acosa con sus significaciones inexistentes. Así, el sujeto psicótico se mantiene flotando entre dos mundos disociados :

 

código————simbólico – mensaje———real

 

En este caso, el silencio del analista reemplaza a la interpretación, este silencio del analista permite que el propio sujeto psicótico elabore su interpretación, y que pueda traducirlas en palabras por medio del testimonio que se dirija al analista en el lugar del testigo. Estos fenómenos psicóticos, desde lo real pueden ser incluidos dentro de una comunicación testimonial. También, el lapsus, y el sueño aparecen desde lo real, como pesadillas o recuerdo traumático.

Jacques Alain Miller, distingue aquellas interpretaciones donde se reproduce el Nombre-del- Padre, en tanto hace surgir la significación fálica, la cual incluye la” castración de sentido”, como interpretación en “cascada” y que opera como intersección entre lo simbólico y lo imaginario. En la Psicosis, sabemos que esta interpretación es imposible ; pues, la forclusión del significante Nombre-del-Padre, produce un cero de significación fálica.

Otra forma de interpretación, según J.A.Miller , es aquella que se refiere al” silenciamiento de la hemorragia significativa”, que opera como entrecruzamiento entre lo real y lo simbólico, al fin de análisis, con la emergencia del objeto a y no como significación fálica. Está fuera de sentido y es asexuado.

El último tipo de interpretación, como cruzamiento de lo real y lo simbólico, no es lo mismo que la interpretación delirante. El sujeto psicótico es el que interpreta y reconstruye la realidad dándole un sentido o un sin-sentido, según el caso.

 

 

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