Vanesa Hernández, PSICÓLOGA

Primer Chakra: Muladhara

Primer Chakra: Muladhara

1.- Chakra de la raíz: Muladhara

Muladhara viene de mula, que significa orígen, y adhara, que hace relación a la base o soporte de todas las cosas, incluyendo el cuerpo humano.

Está asociado con el color rojo y el elemento tierra, este chakra es nuestro centro de energía y la supervivencia. Se encuentra en la base de la columna vertebral y se puede considerar que es nuestra raíz, la que nos mantiene física y emocionalmente arraigados. Es el centro del Kundalini o fuego serpentino. Tiene una fuerza extraordinaria, que puede elevar a la persona a lo más alto. Mediante  su estimulación, es capaz de despertar a los otros chakras

El Chakra Muladhara proporciona la energía que nos da la sensación de estar satisfechos con respecto a nuestras necesidades vitales y materiales; también nos proporciona seguridad y estabilidad emocional. En el cuerpo, este chakra de relaciona con el intestino, con las piernas, con los pies y con la base de la columna vertebral. El mantra asociado a este chakra es el “LAM”.

Muladhara se relaciona con toda la base de estabilidad en tu vida. Incluyendo las necesidades más simples, como alimentación y seguridad, así como las más emocionales como miedos, paz interior, amor, etc. Lograr equilibrar el primer chakra es  fundamental para una vida en armonía.

Si su energía está equilibrada y fluye bien, te sentirás segura en la vida. Te será más fácil vivir en el momento presente y conectar con lo que sucede a tu alrededor. También disfrutarás de un sistema inmune y unos huesos fuertes y notarás que tus necesidades terrenales, como la comida y el techo, están satisfechas.

La energía del primer chakra puede estar desequilibrada. Cuando es por exceso, uno tiende a sentirse estancado en la vida; a acumular cosas innecesarias y ser tacaño; a obsesionarse con la seguridad física; a encerrarse en la rutina y temer las novedades o a sufrir de estreñimiento o depresión. Si es por defecto, se puede ser una persona temerosa; carecer de disciplina y buscar el cambio constante; no tener capacidad para comprometerse en las relaciones o adelgazar excesivamente.

Este desequilibrio puede deberse a muchas razones: traumas sufridos a una edad muy temprana y que han estado fuera de nuestro control, una enfermedad o una operación grave, una situación que crea una preocupación extrema, abuso físico u otros


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