Vanesa Hernández, PSICÓLOGA

Segundo Chakra: Svadhisthana chakra

Segundo Chakra: Svadhisthana chakra

2.- Chakra sacro (Svadhisthana chakra)

En sánscrito, “svad” significa dulce, y “stana” su propio hogar. Comúnmente se interpreta esta denominación como “la propia morada” o “la residencia del ser”.
 
Este chakra vibra en el color naranja y nos permite abrir el flujo de la vida. Su elemento es el agua. En el cuerpo, se asocia con las caderas, los genitales, con el sistema reproductivo, con los riñones y la vejiga. Este chakra equilibra la sensibilidad y la capacidad de respuesta de la persona. Es una apertura a nuevas experiencias de la vida, aceptar y disfrutar de aquello que nos rodea, es también la aceptación del cambio y de las experiencias sensoriales. En conclusión, es el chakra de la sensualidad y de las emociones que experimentamos de una manera saludable y gratificante. El mantra asociado a este chakra es «Vam»”.
 
Svadhisthana influye en tu forma de habitar el mundo y relacionarte con otros, su desequilibrio puede ser causa de codependencia, adicciones, obsesiones sexuales; o su opuesto: una total falta de deseo sexual e incapacidad de sentir satisfacción. Al estar bloqueado este chakra, aparecerán problemas emocionales relacionados a la culpa, o vergüenza.
 
La falta de equilibrio en el segundo chakra puede tener como consecuencia la falta de motivación y caudal creativo, depresión, sensación de vacío o de no estar en contacto con tus propias emociones; aunque también puede causar el problema opuesto: una vida absolutamente regida por tu estado emocional.
 
Si su energía está equilibrada y fluye bien, sentirás que los eventos de tu vida transcurren con armonía y tienes capacidad para aceptar los cambios y adaptarte a ellos. También notarás que posees vitalidad, sensibilidad, creatividad y atractivo físico y sexual.
 
La energía del segundo chakra puede estar desequilibrada. Cuando es por exceso, uno tiende a sentirse confuso en su sexualidad; a encontrar que nada en la vida es lo suficientemente bueno; a manipular a otros sexual o emocionalmente; a tener adición al sexo, la pornografía o el placer en general. Si es por defecto, se puede ser una persona extremadamente introvertida y con tendencia a la depresión; carecer de flexibilidad física y poseer un carácter rígido; negarse al placer y sentir miedo ante el sexo; o temer cualquier cambio y no poder tomar iniciativas.

Este desequilibrio puede deberse a muchas razones: haber tenido que asumir un papel sexual de adulto a una edad muy temprana; abusos emocionales o sexuales; o haber sido víctima de rechazos, manipulaciones o abandono, especialmente de niño.

 

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