LAS EMOCIONES II

Hoy vamos a hablar de emociones, en esta publicación de LAS EMOCIONES II, es la continuación de la publicación anterior 

El estudio de N. Elias muestra la auto contención de los afectos como un aspecto fundamental de las formas de control social que sostienen la sociedad cortesana y la institución del Estado absolutista entre los siglos XVI Y XVIII en Francia y Alemania.

En las primeras décadas del siglo XX, mediante trabajos de investigación empírica, ambos autores, Mauss y Elias, ofrecen presupuestos de análisis para pensar el papel que desempeñan las emociones dentro de procesos de larga duración que involucran lo social, lo psicológico, lo histórico, y lo político.

Por ello, resulta valioso revisar algunas de sus observaciones con respecto al tema de los sentimientos como elementos de análisis social. su libro «El proceso de la civilización», Elias, cuestiona los presupuestos teóricos de las ciencias humanas para los cuales los individuos existen por fuera de la sociedad.

En sus palabras, “casi nunca se menciona el carácter de este muro y, desde luego, jamás se da una explicación de él. […] ¿Es el cuerpo un recipiente en cuyo interior se encuentra encerrado el auténtico yo? ¿Es la piel la línea fronteriza entre el ‘interior’ y el ‘exterior’?” (Elias 1987 [1978], 34).

Hace dos aportes a la cuestión de las emociones y los afectos: considera que la intensidad, la expresión y la función que los sentimientos cumplen en la estructura psíquica del sujeto no depende de la naturaleza humana, sino de la historia y la estructura social de sus relaciones con los otros sujetos.

En sus escritos se aleja mucho de la entonces imperante idea de que los sentimientos y las emociones son invariable y consustanciales al ámbito interno y personal del individuo.

Para N. Elias , los afectos como el pudor, el temor a Dios, la culpa, el miedo a la pena, el miedo a la pérdida del prestigio social o el temor a sí mismo, no son estados internos del individuo sino respuestas psíquicas “a las coacciones que los hombres ejercen sobre los demás dentro de la interdependencia social”.

Sigmund Freud utiliza el concepto de «sentimiento inconsciente» para referirse a los destinos que el mecanismo de defensa de la represión impone.

En ellos “el afecto puede perdurar total o fragmentariamente como tal; puede experimentar una transformación en otro montante de afecto (por ejemplo del miedo a la angustia), o puede ser reprimido; esto es, coartado en su desarrollo y excluido de la conciencia” (Freud 1989, 208).

De acuerdo con Freud, la conquista de la civilización implica una coerción volcada hacia el interior; un esfuerzo del individuo por renunciar a sus instintos y afectos.

Entran aquí los conceptos del Principio de placer, por el que el Ello tenderá a experimentar únicamente situaciones que sean apetecibles y placenteras para el ser humano, el Principio de realidad, por el que el «yo» tenderá a permitir que afloren aquellas conductas, emociones y sensaciones que vayan de acuerdo al contexto en el que se encuentra el sujeto en base al «Super yo», o imposición delas normas sociales que vienen de fuera y regulan lo que es más o menos correcto.

El ser humano se verá obligado a regular lo que desea exteriorizar.

Cuando los seres humanos experimentamos emociones o sentimientos que exceden nuestra capacidad para procesarlas, se vivirá como un hecho «traumático» y generarán una huella mnémica,  quedando sepultadas en la memoria.

El aparato psíquico podrá ejercer algún mecanismo de defensa para evitar que pasen a la parte consciente de nuestros pensamientos, como por ejemplo, reprimirlas,  y quedar así apartadas de la conciencia.

A través del análisis, se podrá traer de nuevo a la conciencia esas emociones que un día quedaron apartadas de la vida consciente del sujeto , y que suponen un  gasto en la  cantidad de energía del individuo, a cambio de mantenerlas apartadas de la vida consciente.

Estas acciones pueden suponer una falta de energía para otras actividades e la vida diaria, y verse afectadas por ejemplo la capacidad de concentración, la capacidad de dormir, o la incapacidad para disfrutar de una vida plena. Este trabajo permitirá afrontar estas emociones  y sentimientos desde otra perspectiva para poder así nombrarlos, interiorizarlos y evitar que nos sigan haciendo daño.

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