Tres ensayos sobre teoría sexual IV

Hoy presentamos Tres ensayos sobre teoría sexual IV, la ultima de las publicaciones sobre la obra de Freud (1905).

 FUENTES DE LA SEXUALIDAD INFANTIL

o   La excitación sexual se origina:

a.- Como formación consecutiva de una satisfacción unida a otros procesos orgánicos.

b.- Por un estímulo periférico apropiado de las zonas erógenas.

c.- Como manifestación de instintos, como el de contemplación y el de crueldad.

En la investigación de las zonas erógenas, la epidermis tiene una especial excitabilidad, que corresponde a toda la superficie del cuerpo, destaca la producida por la temperatura, como ocurre en los baños calientes que se les da a los bebés.

o   Excitaciones mecánicas:

Producción de excitación sexual por conmociones mecánicas rítmicas del cuerpo, que producen tres tipos de efectos estimulantes: sobre los nervios vestibulares, sobre la piel y sobre las partes más profundas: músculos y articulaciones.

Al niño le gustan los juegos como el de mecerse, a los niños se les mece para que concilien el sueño, y el movimiento producido por los viajes en coche o en ferrocarril ejerce satisfacción. En la época de actividad fantástica, el tren queda reflejado con un simbolismo sexual, la conexión con la sexualidad se debe al placer de las sensaciones de movimiento. Si hay una represión, estos niños cuando son adultos reaccionan con malestar y nauseas a todos los movimientos de carácter de columpio. El miedo al movimiento mecánico puede producir una neurosis traumática histeriforme.

La educación moderna, emplea los deportes para desviar a la juventud de la excitación sexual, y sustituir el placer sexual por el placer de movimiento, haciendo retroceder la actividad sexual a uno de sus componentes autoeróticos.

o   Actividad Muscular:

El carácter producido por sensaciones de carácter pasivo es de naturaleza sexual.  La tendencia a la lucha muscular (como juego) con una persona, es el signo de elección del objeto orientada hacia esa persona. En la producción de la excitación sexual por la actividad muscular se hallará una de las raíces del instinto sádico.

o   Procesos afectivos:

Los procesos afectivos intensos se extienden hasta el dominio de la sexualidad. En niños en edad escolar, el miedo al examen o la tensión ante un deber, es importante para la aparición de manifestaciones sexuales como conductas en la escuela, que se relacionan con su naciente sexualidad.

o   Trabajo intelectual:

la atención en el trabajo intelectual, conlleva una excitación sexual. Considerando las fuentes de excitación infantil: hay un cuidado en que no se ponga en marcha la excitación sexual. En las fuentes de excitación, el elemento regulador es la calidad de la excitación, y la intensidad, así como disposiciones orgánicas. Los instintos parciales, se derivan de las fuentes internas de la excitación sexual.

a.      Diversas constituciones sexuales:

las fuentes indirectas de la excitación sexual producen aportaciones en todos los sujetos, pero no con la misma intensidad. Todo sujeto tiene un erotismo anal, bucal… lo que separa lo normal de lo anormal es debido a la intensidad relativa de los diferentes elementos del instinto sexual y el papel que desempeñan en el desarrollo del niño.

b.     Caminos de flujo recíproco:

la concentración de la atención, puede llevar a una excitación sexual, la hipótesis es que por una actuación en el mismo camino, pero dirección contraria, el estado de excitación sexual puede influir en nuestra disponibilidad sobre la atención susceptible de ser dirigida. Los caminos por los que se extienden las perturbaciones sexuales a las funciones físicas tienen que servir a otras funciones en estados normales. Por estos caminos debe orientarse el instinto sexual: Sublimación de la sexualidad.

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Tres ensayos sobre teoría sexual III

Hoy presentamos la tercera parte de Tres ensayos sobre teoría sexual III, (Freud, 1905). Puedes leer más sobre Tres ensayos sobre teoría sexual, aquí:

TRES ENSAYOS SOBRE TEORIA SEXUAL

 LA INVESTIGACION SEXUAL INFANTIL

o   Complejo de castración y envidia por la posesión del pene: La niña siente envidia por no tener pene, y desea ser un chico.

o   El instinto de saber: aparece entre los 3 y 5 años. Corresponde a una aprehensión sublimada y actúa con la energía del placer de contemplación.

o    El enigma de la esfinge:

El primer problema para el niño es saber la procedencia de los niños. El hecho de dos sexos lo acepta el niño al principio sin sospecha ni resistencia. Al principio el niño piensa que todos tienen un órgano genital igual al suyo, la convicción la pierde con el complejo de castración.

o   Teorías sobre el nacimiento: Los niños salen del pecho de la mujer, del ombligo, o bien cuando se come alguna cosa, y salen del cuerpo a modo de excremento.

o   Concepción sádica del comercio sexual: cuando descubren el acto sexual entre los adultos, lo consideran como una especie de maltrato o de abuso de poder. Cuando han visto el acto sexual, intentan saber en qué consiste, y la solución que dan es la expulsión de la orina o las heces.

o   Fracaso típico de la investigación sexual infantil: Los niños observan los cambios durante el embarazo de su madre. La fábula de la cigüeña la escuchan con desconfianza. Los niños desconoces dos cosas: el papel de la semilla fecundante y la existencia del orificio vaginal. La investigación sexual del niño supone un primer paso hacia su orientación independiente en el mundo, alejándose de las personas que le rodean.

o   Fases evolutivas de la organización sexual. El fin del desarrollo sexual es la vida sexual del adulto, donde el placer está al servicio de la reproducción, y los instintos se centran en una zona erógena, hay una organización para conseguir el fin sexual en un objeto exterior.

o   Organización pregenital:

como pregenital se denomina a las organizaciones dela vida sexual en las que las zonas genitales no tienen papel predominante. La existencia de organizaciones pregenitales se bsa en el análisis de las neurosis. Hay dos organizaciones parciales:

Oral o caníbal: la actividad sexual está unida a la absorción de alimentos, el fin sexual consiste en la asimilación del objeto, que será el modelo de la identificación posterior. En la succión, la alimentación sustituye el objeto exterior por uno del propio cuerpo.

Sádico-anal: Se da actividad o pasividad del sujeto, pero aun no es femenino o masculino, la actividad se representa por el instinto de aprehensión, como órgano con fin sexual pasivo aparece la mucosa intestinal erógena. En esta fase aparecen la polaridad sexual y el objeto exterior.

o   Ambivalencia:

predominio del sadismo y de la zona anal, tendencias antagónicas. La elección del objeto ocurre en la pubertad, y todos los instintos sexuales se orientan hacia una persona.

o   Los dos tiempos en la elección del objeto:

La primera fase: de 2 a 5 años: regresión a la época de la lactancia, con naturaleza infantil de los fines sexuales. La segunda: La pubertad: constitución definitiva de la vida sexual. La represión actúa entre ambas fases, los fines sexuales se alteran y representan “una corriente de ternura de la vida sexual”. Detrás de esta ternura se esconden los instintos parciales infantiles. La elección del objeto durante la pubertad, debe renunciar a los objetos infantiles y comenzar de nuevo como corriente sensual, si ambas corrientes no coinciden, los deseos no irán hacia un único objeto, por lo que éste no podrá conseguirse.

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Tres ensayos sobre teoría sexual II

Esta  publicación sobre la Obra Tres ensayos sobre teoría sexual II, de Freud (1905), es la segunda publicación sobre este libro.

La primera publicación la puedes leer aquí: TRES ENSAYOS DE TEORIA SEXUAL I

·       MANIFESTACIONES DE LA SEXUALIDAD INFANTIL

o   El chupeteo o succión: Se considera el chupeteo como una de las mañas sexuales del niño. La succión que produce placer lleva a conciliar el sueño, en la vida del adulto, la satisfacción sexual es el mejor remedio contra el insomnio. La mayoría de los casos de insomnio nervioso puede atribuirse a insatisfacción sexual.

o   Autoerotismo: El instinto no se centra en otras personas, el niño encuentra la satisfacción en el propio cuerpo. Los labios del niño son una zona erógena, produciendo excitación por la cálida corriente de la leche materna, la satisfacción de la zona erógena aparece asociada con la del hambre: y supone la conservación de la vida.

No todos los niños realizan el acto de succión, lo hacen quienes la importancia erógena de la zona labial esta reforzada. En la edad adulta, se inclinan a besos perversos, a la bebida y al exceso de fumar. Si aparece la represión sentirán repugnancia hacia la comida y vómitos histéricos.

La succión es autoerótica y su fin sexual es una zona erógena.

·       EL FIN DE LA SEXUALIDAD INFANTIL

o   Caracteres de las zonas erógenas:

La cualidad del estímulo influye más en la producción de placer que el carácter de la parte del cuerpo correspondiente. En la histeria, la represión recae sobre las zonas erógenas genitales.

o   Fin sexual infantil:

se tratará de hacer surgir la satisfacción por el estímulo apropiado de una zona erógena elegida de una u otra manera. El fin sexual está formado por la sustitución del estímulo proyectado en la zona erógena por la excitación exterior que hace cesar el estímulo condicionado haciendo surgir la satisfacción. Puede extrañar que una excitación necesite una segunda para cesar, y una nueva excitación surgida en el mismo sitio.

o   Las manifestaciones sexuales masturbatorias:

Las diferencias en los instintos son el procedimiento empleado para conseguir la satisfacción. La actividad muscular variará según la situación y propiedades de la zona erógena de que se trate.

o   Actividad de la zona anal:

Los niños que utilizan la excitabilidad de la zona anal lo revelan por el hecho de retardar el acto de la excreción. El niño solo tendrá cuidado de que al defecar no se le escape la sensación de placer accesoria. El niño considera los excrementos como una parte de su cuerpo y les da la significación de “primer regalo”, con el que se puede mostrar dócil a las personas que le rodean o su negativa a complacerlas. La retención de las masas fecales intencionadamente para emplearla como acción masturbatoria, supone una de las raíces del estreñimiento en los neurópatas. Lo “anal”, pasa a constituir el símbolo de todo lo prohibido, de todo lo que es preciso rechazar.

o   Actividad de las zonas genitales:

La zona genital está relacionada con la micción, por lo que los estímulos que percibe avivan la excitación sexual, así como la higiene. El niño tendera a frotarse y la niña a contraer los muslos. Otras técnicas particulares de masturbación son la tentación de burlar la prohibición de la masturbación durante la infancia. Hay tres fases en la masturbación infantil: la edad de lactancia, sobre los 4 años, y la tercera la masturbación de la pubertad.

o   Segunda fase de la masturbación infantil:

antes del cuarto año suele despertar el instinto sexual de la zona genital, puede conservarse hasta una represión o continuar sin interrupción. Esta segunda actividad deja huellas inconscientes y determinan el desarrollo del sujeto, tendrá salud o síntomas neuróticos. La amnesia infantil normal está ligada a esta actividad sexual infantil.

o   Retorno a la masturbación del niño de pecho:

El aparato urinario aparece en lugar del genital, aún no desarrollado. La reaparición de la actividad sexual depende de causas internas y de motivos externos. Los motivos externos son la seducción de una tercera persona, que trata a los niños como objetos sexuales y les enseña a satisfacer las zonas genitales, esto lo pueden hacer los adultos u otros niños.  En los niños no es necesaria la seducción para despertar la vida sexual, ya que puede surgir espontáneamente por causas interiores.

o   Disposición perversa polimórfica:

La adquisición de las perversiones no tiene resistencias, ya que los diques anímicos no están formados: pudor, repugnancia, y moral. El concepto de «perverso polimorfo» se refiere a la capacidad de poder obtener placer en cualquier parte del cuerpo y mediante cualquier estimulación que resulte agradable para el niño.

o   Instintos parciales:

La vida sexual tiene tendencias orientadas a un objeto sexual exterior. Son los instintos: contemplación, exhibición y crueldad. El instinto de exhibición y de desnudar el propio cuerpo del niño, manifiesta la curiosidad por ver los genitales de otras personas. El instinto de contemplación puede surgir como una manifestación sexual espontánea. La impulsión cruel proviene del instinto de aprehensión, y aparece cuando lo genitales aún no se han desarrollado.

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TIPOS DE TRANSFERENCIA

La transferencia positiva y la transferencia negativa según Freud

Hoy presentamos los dos Tipos de Transferencia que existen.

Hay dos tipos de transferencias:

una positiva, de sentimientos tiernos, y una negativa de sentimientos hostiles.

La positiva puede ser amistosa (susceptible de conciencia) y erótica (inconsciente).

La transferencia que puede resultar como resistencia de la cura es la negativa, o una positiva de mociones eróticas reprimidas. El otro componente, el consiente, es el portador del éxito.

La ambivalencia de las orientaciones del sentimiento es lo que mejor nos explica la aptitud de los neuróticos para poner sus transferencias al servicio de la resistencia.

El enfermo actúa sus pasiones sin atender a la situación objetiva real. El psicólogo quiere constreñirlo a insertar esas mociones en la trama del tratamiento (lucha entre intelecto y vida pulsional, discernir y actuar).

La transferencia brinda el servicio de volver actuales y manifiestas las mociones de amor escondidas y olvidadas de los pacientes.

Freud aclara que todo ser humano por efecto de sus disposiciones innatas y de los influjos que recibe en la infancia, adquiere una especificidad determinada para el ejercicio de la vida amorosa, o sea, para las condiciones de amor que establecerá y las pulsiones que satisfacer y las metas.

Esto da por resultado un cliché que se repite en la trayectoria de la vida aunque, no se mantiene inmutable.

Una parte de estas mociones libidinosas han sido demoradas en el desarrollo y solo se despliegan en la fantasía o bien han permanecido en lo Inconciente.

Otro sector ha llegado a un pleno desarrollo psíquico y se ha vuelto hacia la realidad objetiva. Ahora cuando la necesidad de amor de alguien no esta satisfecha de manera exhaustiva por la realidad, la persona se verá precisado a volcarse con una expectativa libidinosa hacia cada nueva persona que aparezca.

Por lo tanto, en el caso de la terapia psicoanalítica la investidura libidinal se vuelve hacia la figura del médico.

Esta investidura se atenderá a modelos, se anudara a uno de los clisés preexistentes en la persona en cuestión. Insertara al analista en una de las series psíquicas que el paciente ha formado hasta el momento.

A este proceso, Freud lo denomina transferencia. La transferencia salta como la más fuerte resistencia al tratamiento. Si se persigue un complejo patógeno desde lo conciente hasta su raíz en lo inconciente, se entra en una región en donde la resistencia se hace valer con tanta nitidez. En este punto, sobreviene la transferencia.

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La cura de un psicótico

La cura de un psicótico desde el caso Schreber, historial clínico de Sigmund Freud

La cura de un psicótico, abordada desde una de las obras fundamentales de Freud: «El caso Schreber».

¿Qué se busca en la cura con un psicótico?

En el caso Schreber, éste nos informa, en un pie de página en sus memorias, que el motivo inicial de su texto fue orientar a su esposa, pero que más adelante creyó que su escrito podía ser importante para las ciencias y la religión.

Como nos lo enseña el autor de dichas memorias, el psicótico no viene a pedirnos información sobre quien es él, no nos supone un saber como el neurótico; viene a pedirnos que escuchemos sobre su padecimiento particular.

Aunque sabemos que el ser del psicótico no se sostiene por la vía del sentido -al no existir un significante que lo represente-, en un delirio como el que nos enseña Schreber, mediante la eficacia de la metáfora delirante “ser la mujer de Dios”.

Esto muestra el vacío de su existencia como sujeto pero hace suplencia por la vía del ser.

El psicótico no se inquieta por lo que él es para el Otro como algo enigmático, pues él padece la invasión en lo real del goce del Otro sin límite.

Él tiene un saber en el orden de la certeza sobre el goce del Otro, goce que, de no tener barrera, lo deja caer como desecho y fuera de discurso.

Entonces, no recibiremos la queja neurótica de un enfermo que se afecta, en quién puede aparecer la angustia de castración o que puede movilizarse por múltiples equivalencias simbólicas tanto de sentidos como de identificaciones.

El neurótico puede negociar con el Otro su existencia.

El neurótico puede responde a la demanda del Otro perdiendo seguramente en su ser de goce, pero resguardándose para sí en la posibilidad de construir un síntoma. Cuando de la psicosis se trata, recibimos un ser que es victima de un Otro con poder absoluto.

“Como he tomado la decisión de solicitar en un futuro próximo mi alta del hospital para vivir otra vez entre personas cultas y en comunidad hogareña con mi mujer, será necesario proporcionar a aquellas personas que entonces formarán mi circulo de relaciones una idea por lo menos aproximada de mis concepciones religiosas, para que, aunque no comprendan las muchas aparentes singularidades de mi conducta, tengan siquiera una vislumbre de la necesidad que me compele a esas singularidades” J.P. Schreber

La cura de un psicótico forma parte de la obra de Sigmund Freud, «el caso Schreber», y también forma parte de un conjunto de publicaciones que están disponibles en el Blog, y puedes consultarlas en cualquier momento.

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La dirección de la cura 2

La dirección de la cura 2, es la segunda de las publicaciones que hay en el blog en relación a la cura psicoanalítica.

2- El sujeto y la trasferencia :

Se puede distinguir desde el punto de vista del sujeto :El sujeto del significante, en tanto efecto producido de un significante a otro significante, es también el sujeto del inconsciente.

El sujeto dividido por el objeto, es el sujeto del fantasma.El sujeto en lo real. Es el sujeto discontinúo, como tal responde a la estructura misma, es el sujeto de la debilidad, la muerte del sujeto.

En un sentido general, el término sujeto hace referencia a quien habla, de que se habla (sujet , quiere decir tema en francés).

A estas definiciones del sujeto en psicoanálisis de la neurosis es necesario agregar la definición el sujeto psicótico como tal. Es aquel que se presenta en lo real y que mantiene los caracteres de «discontinuidad y debilidad».

Es el» a-sujeto del Otro», según Rosine y Robert Lefort, en tanto se encuentra fuera y exterior de este lugar del Gran Otro que da su estatuto al inconsciente. El sujeto psicótico es «el sujeto del goce».

De esta forma, se puede decir que, así ,como el sujeto neurótico trabaja con su discurso inconsciente para reconstruir la significación reprimida, el sujeto psicótico traba sobre la realidad externa para restituir la significación ausente.

Como en la parafrenia, el psicótico  re-inventa palabras sin o con muchos sentidos, como es el caso de los neologismos en la esquizofrenia, elaborando un sistema de significantes nuevos, como en la paranoia.

cura psicoanalítica

En la neurosis de transferencia, el sujeto es efecto de un significante a otro.

En la psicosis , esta estructura de discurso se rompe, aunque el psicótico se encuentre dentro del lenguaje y desde allí, tratará de reintentar otro discurso, con sus leyes propias, que incluya ese real totalizador y acuciante para el sujeto.

Este intento de simbolización de este real por parte del sujeto, es pacificador, alivia al sujeto cuando este habla.

En la neurosis de transferencia, se trata de hacer consciente un saber inconsciente, en la psicosis de transferencia, el saber es consciente, y contiene la absoluta certeza para el sujeto.

Por otra parte, desde el punto de vista de la transferencia, se puede considerar para las neurosis, una neurosis infantil, en tanto , el sujeto reproduce en análisis ciertos recuerdos referidos a su infancia, que encubren un deseo sexual reprimido, y eso mismo iría en la dirección de la cura.

La psicosis es a-histórica, en tanto el recuerdo puede manifestarse en lo real, fuera de tiempo y espacio, como traumático, es impuesto desde el exterior para el sujeto.

En la dirección de la cura, el sujeto vive el recuerdo como extraño, como ajeno al yo, de lo que resulta estar rechazado y excluido de la cadena significante en aquel punto en que no lo puede reconocer como suyo, en tanto, no tiene otra respuesta que este retorno del significante desde lo real, sin mediación simbólica, lo que lo hace traumático.

Así, en las neurosis, «el complejo de Edipo es la pieza basal» en la formación de síntomas y en la estructura.

En la psicosis, ese» Gran Otro» que juega su rol principal en la neurosis, es un lugar vacío, no existe, el sujeto psicótico naufraga en ese «mundo imaginario de la rivalidad y del erotismo», con su semejante, en una relación dual.

La no -existencia de un Gran Otro simbólico, que haga barrera, es decir, que mediatice las impulsiones agresivas de un sujeto esquizofrénico hacia su madre, están dando cuenta de una relación dual, de tipo agresivo erótica actuada que es de otra naturaleza que el enunciado por el complejo de Edipo.

En este caso, la agresividad está del lado de la madre, es exterior al sujeto, y de la cual éste se hace eco.

Sin embargo, el psicótico habla, y por este medio se comunica, en la psicosis hay una trasferencia masiva hacia el analista, y es por medio de esta vía de simbolización que el sujeto psicótico dará cuenta de esos significantes perdidos e inexistentes, ya sea reconstruyendo otros, y producíendolos por medio de escrituras en sus diversos tipos.

Se puede decir que, así como en la cura con un sujeto neurótico, la transferencia opera como desplazamiento de la cadena significante.

En la psicosis, la transferencia opera como producción y desplazamientos de significantes que tienden a la restitución de los faltantes. Por otra parte, la interpretación del analista implica a la transferencia, en tanto trasferencia de significantes unidos entre si por una o varias significaciones.

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La interpretación I

La interpretación del analista en consulta

Hoy presentamos La interpretación I, la primera de varias publicaciones en torno al concepto de interpretación desde el Psicoanálisis.

Trataremos aquí, la función de la interpretación como técnica, así como establecer su espacio dentro del marco que supone el psicoanálisis en sus diferentes acepciones en contraste con la psicoterapia.

            Héctor Fiorini (2006), en su texto Técnicas y teorías de psicoterapia, define a la interpretación como un instrumento primordial de «agente de cambio».

El autor introduce una racionalidad posible allí donde, hasta entonces, había datos sueltos, inconexos, ilógicos y contradictorios para la lógica habitual que propone un modelo para comprender secuencias de hechos.

Con frecuencia la interpretación conlleva también, un pasaje del nivel de los hechos al de las significaciones y al manejo singular que hace el sujeto de esas significaciones.

Intenta descubrir con el paciente el mundo de sus motivaciones y sus sistemas internos de transformación, que vendrían siendo sus mecanismos internos.

            En esta misma línea plantea que toda interpretación es, desde el punto de vista metodológico, una hipótesis.

El carácter hipotético de la  interpretación se pone de manifiesto en la construcción de su discurso destacando formulaciones  con carácter condicional: “es probable que…”, “habrá que ver, como una posibilidad si…”

            Por otra parte, Joan Coderch (1990) en cuanto a la interpretación se refiere únicamente a los procesos psíquicos inconscientes, siendo su objetivo, ponerlos al descubierto ante el paciente, quien hasta el momento, solo conocía los derivados o manifestaciones conscientes de estos procesos a través de los síntomas perturbadores y dificultades en la relación interpersonal.

También plantea que la interpretación va más allá del proceso fenomenológico y descriptivo,  y que el terapeuta trata de explicar al paciente aquellos procesos mentales inconscientes que se expresan a través de tal comunicación y que son el verdadero motor de su comportamiento.

Así mismo, define que la interpretación es un proceso complejo, ya que las resistencias se oponen a la concienciación de lo reprimido y al reconocimiento de aquello que se ocultaba tras los derivados inconscientes y a su vez hace posible al yo del paciente tener un conocimiento de aquellos conflictos intrapsíquicos que le eran totalmente desconocidos por su naturaleza inconsciente.

            Fiorini (2006) plantea que las interpretaciones en psicoterapia deben cubrir un amplio espectro:

  1. Proporcionar hipótesis sobre conflictos actuales en la vida del paciente, es decir, sobre motivaciones y defensas.
  2. Reconstruir determinadas constelaciones históricas significativas.
  3. Explicitar situaciones transferenciales de peso en el proceso.
  4. Rescatar capacidades del paciente negadas o no cultivadas.
  5. Hacer comprensible la conducta de los otros en función de nuevos comportamientos del paciente.
  6. Destacar las consecuencias que se derivarán de encontrar el paciente alternativas capaces de sustituir estereotipos personales o grupales.

                      

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Estadio del Espejo

Lacan describe el estadio del espejo como formador de la función del Yo. Cito textualmente a Lacan: «

«La cría de hombre, a una edad en que se encuentra por poco tiempo, pero todavía un tiempo, superado en inteligencia instrumental por el chimpancé, reconoce ya sin embargo su imagen en el espejo como tal».

Esta fase se establece entre los 6 y los 18 meses del niño. 

El estadio del Espejo permite el sujeto «verse a sí mismo», y «verse a través de la mirada del otro», permite percibir su cuerpo como dotado de unidad, y no compuesto por partes que hasta entonces se percibían como fragmentos sueltos.

Esta fase es muy importante para que el sujeto se constituya como un yo propio dotado de un cuerpo diferente al de la madre o cuidadora, le permite también determinar como es percibido por su madre, quien le ayudara a configurar su propia imagen con sus caricias, con sus halagos y con el discurso con el que se dirija al niño.

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Un tipo de Neurosis: la fobia

La fobia explicada desde el psicoanálisis. Freud y Lacan

Con un tipo de neurosis: la fobia presentamos una de las estructuras entendidas desde el psicoanálisis.

NEUROSIS FÓBICA

Desde el psicoanálisis, el objetivo de la fobia es desplazar la ansiedad provocada por un conflicto interno, hacia un estímulo ansiógeno en el exterior.

Cabe destacar que la sintomatología de la neurosis fóbica es aparentemente simple, ya que se trata siempre de un miedo intenso a un estímulo específico. A su vez, la persona que lo sufre sabe que tal miedo es absurdo e irracional.

Desde el psicoanálisis, el objetivo de la fobia es desplazar la ansiedad provocada por un conflicto interno, hacia un estímulo ansiógeno en el exterior.

Sin embargo, este miedo es intenso y quienes se topan con el objeto fóbico o la situación temida, experimentan una gran angustia, creando así “estrategias de evitación”, para impedir que esto ocurra.

Cabe destacar que estas “estrategias de evitación” pueden ser tan confeccionadas, que puede llegar a limitar marcadamente al individuo en su vida cotidiana.

De igual forma, para poder hablar de neurosis fóbica es necesario que además del miedo irracional hacia un objeto o estímulo, la persona presente este tipo de comportamientos defensivos y de evitación, lo cual permitirá distinguir la fobia de otros tipos de miedos.

Asimismo, además de las estrategias de evitación, muchos fóbicos generan también “medidas de afianzamiento”, el cual consiste en que el individuo se protege de su ansiedad, apoyándose en algún familiar o persona de confianza, así como tiende a no separarse de sus lugares habituales para  poder defenderse de su temor.

Freud dividió las fobias en dos, según la naturaleza del estímulo fóbico, las cuales son:

Fobias comunes:

estas se identifican por ser un miedo exagerado a los temores que se pudiesen considerar “universales”.

Fobias contingentes:

es el miedo intenso hacia objetos o situaciones específicos para cada persona.

Por otra parte, es importante señalar que en el individuo fóbico no posee un perfil de personalidad marcadamente peculiar, significativo y diferenciado para que se pueda hablar como tal de la existencia de una personalidad fóbica, de la misma forma con la que se habla de personalidad histérica y de la personalidad obsesiva.

Sin embargo, dos rasgos constituyen el fundamento del carácter fóbico:

El estado de alerta: 

el individuo fóbico constantemente está en un estado de alerta frente al mundo exterior, al cual necesita controlar constantemente. Tal estado de alerta es aún más agudo en comparación a su mundo interno. Continuamente se siente sometido por el miedo inconsciente, de que sus impulsos reprimidos surjan en la consciencia, lo cual desencadenaría en el mismo una ansiedad insoportable.

La actitud de huída:

es efecto de la proyección al exterior de la amenaza interna de los impulsos.

Con respecto a las nosografías psiquiátricas, Freud apunta que las fobias no poseían ninguna posición específica. De alguna manera, trató de explicar esta incertidumbre, pero la solución que proponía caía en una respuesta ambigua.

Por una parte, al ser posible encontrar síntomas fóbicos tanto en individuos neuróticos como en psicóticos, Freud señaló que las fobias no se podían considerar “un proceso patológico independiente”.

 Freud separó un particular tipo de neurosis que tenía como síntoma central la fobia.

A esta categoría de neurosis, Freud la definió como “Histeria de angustia”, para diferenciarla de la “Histeria de conversión” (al que a la segunda éste solía llamarla simplemente Histeria).

Esta observación de Freud, al contrario de responder tal interrogante, parece conllevar a una mayor confusión.

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LA ESTRUCTURA EN LA PERVERSIÓN

Hoy, vamos a hablar brevemente de la estructura en la perversión. Algo complejo, pero a la vez habitual.

La fórmula en la cual se postula que el perverso angustia al neurótico, el perverso pretende que el Otro cargue con la barra, la falta de la que él reniega.

Freud estructutra la perversion en torno a dos mecanismos psíquicos de defensa: la denegación y la escisión del yo.

– DENEGACIÓN: supone una escena mítica: la del niño frente al deseo de la madre: lo equvalente a la percepcion de la castración. Por un lado se percibe una realidad, y por el otro se traa de desmentirla.

En los casos de perversiones transitorias, que son pasajes al acto en un contexto neurótico, indican a qué punto el pasaje al acto en un contexto perverso es posible cada vez que hay falta, pérdida, duelo, ausencia, y que el paciente dispone de una tal facilidad para convertir el sufrimiento en goce.

– ESCISIÓN DEL YO: una parte acepta la percepción de la castración, y la otra parte no la acepta, sino que la desmiente.

El analizante intentará hacer del analista Otro absoluto, una madre fálica, un cómplice todopoderoso; pero no tardará en percibir la falta en el otro, lo que provocará aun más su angustia. Intentará hacerlo desaparecer en los momentos dolorosos de la transferencia: la presencia física del analista se vuelve insoportable; «no quería venir a la sesión, tenía miedo de verla cuando Ud. me abría la puerta»; o el que pide al analista de no levantarse al final de la sesión, él es capaz de partir solo, sin tornarse ni a saludar.

La modificación más accesible  para el perverso, es la sublimación, pero es también la más dolorosa: la pulsión sexual se satisface de una manera diferente. Es como un intercambio, el de una finalidad sexual contra una que ya no lo es.

Y finalmente, ejemplos como la creación artística, literaria, musical, deportiva… ¿no son una manera de tornar positivo el signo negativo, de recrear el objeto de la falta? ¿No se trata acaso de hacer gozar al Otro, de desafiar y de transgredir el orden, o de crear un orden nuevo, de descubrir nuevas leyes en el espacio y en el tiempo, nuevas maneras de captar la mirada o de encantar los oídos? ¿De inventar nuevas maneras de decir?

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